domingo, 21 de julio de 2024

 *** Opinión

CRIME EN COMPOSTELA


En ocasións sorpréndeste cando que un desos libros que te engaiola, non tes que buscalo en bibliotecas  ou grandes librarías, senón que das en él no medio da biblioteca familiar. Ocurríume estos días con “Crime en Compostela” (1984) de Carlos G. Reigosa, que puxen nas mans como un sin querer.
A choiva, pátina de fondo na novela, como sempre mollando Compostela (“chove en Santiago, meu dóce amor”, escribía García Lorca). Estos días chuviosos de xullo -contra natura- semelleban ideais para lela. A novela atrápate ao cabo dunhas páxinas, nada máis aterrar Nivardo Castro en Labacolla, e baixar cara á cidade no coche con Carlos Conde.
“Crime en Compostela” non é un novela negra ao uso. É tamén unha novela cultural que, polo día, mergulla ao lector nun percorrido histórico e artístico -non exento do grastronómico- polo Santiago monumental, coa catedral e o Pórtico da Gloria como meta. Un percorrido que conecta ao intre con todos os que tanto o pisamos durante anos, ou que fai ansialo ao lector atento que non o fixo aínda. Porque Santiago, impertérrito, atemporal, sempre agarda por ti. (“En Santiago, entras chorando e saes chorando”, dicíame unha enfermeira no vello Hospital Xeral de Galicia, unha frase na que, se te paras a pensalo, hai moita filosofía).

E tamén te atrapa na Compostela de noite, cos míticos pubs da zona vella, e os tugurios e prostíbulos das estradas da contorna, estos últimos só ao acceso de ousados, fracasados e fachéndosos que enchen o papo lucindo carteira e coche, vendo todo polo periscopio da pitrina.
“Crime en Compostela” refrenda aquel dito de Baltasar Gracián: “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. A novela faino con apenas 200 páxinas. No persoal sinto que unha novela me prende cando, en troques de devorala, trato de racionala parar alongar o disfrute. E, engadido, ofrece un final que escapa do convencional e dos dóces empalagosos. Un final que, cando  a pechas, rabúñate como deixando gañas de seguir lendo outra entrega que, sabes moi ben, nunca chegará, o que fai de “Crime en Compostela” -en todas as súas acepcións- unha novela única.



 

domingo, 14 de julio de 2024

 

LA BODEGA “FORJAS DO SALNÉS” TOMA CUERPO EN “CHAN DO MONTE”

 

Meaño se prepara para albergar una nueva bodega de albariño Rías Baixas, esta con sello meañés propio, y que será “Forjas do Salnés”, la cual retornará a su origen después de un paso provisional por el polígono cambadés Sete Pías, donde estaba afincada desde 2012.

Se ubica en el paraje conocido como Chan do Monte, que conforma la primera ladera del monte que arranca desde el lugar de Trubisquido en la parroquia de Meaño. El proyecto lleva años gestándose. Primero fue precisa la adquisición de terreno, procediendo a la compra de 14.500 m2 de superficie. La mayor parte de la superficie se destina a viñedo, realizando se  plantación hace tres años. Luego, por poniente, con vistas al valle y al mar de Arousa, se reservaron 1.780 m2 para la construcción de bodega. Uno de los bloques, dispuesto en dos alturas, albergará recepción, oficina y sala de catas. Luego el bloque de nave, para bodega propiamente dicha, con zona de cubas de acero y también de madera, ésta últimas para “vinos de guarda”, que son los madurados durante tiempo, los que más hasta con cinco y diez años.
Las obras de la bodega comenzaron a finales de 2023. Previamente, tocó la construcción de terrazas para apuntalar el terreno y salvar la fuerte pendiente. Luego, turno los trabajos propiamente dichos de la edificación. Esta nueva bodega, que toma ya forma, estará preparada para procesar, albergar y comercializar desde aquí para el mundo 200.000 litros, en su mayoría albariño Rías Baixas. El objetivo es que estas nuevas bodegas de Forjad do Salnés estén preparadas estrenarse y recibir uva en esta próxima vendimia.


El bodeguero Rodríguez Méndez ante su nueva "Forjas do Salnés" en Chan do Monte
 

Origen y diversificación

La construcción, que llama la atención desde hace meses al ser fácilmente divisada desde el núcleo poblacional, responde en origen a un proyecto familiar, que hoy abandera Rodrigo Méndez Arosa. “No ha sido nada fácil dar con los terrenos idóneos en Meaño -reconoce el bodeguero-, pero nosotros teníamos asumido que nuestro paso por Sete Pías era algo provisional, porque en mente estaba el volver a Meaño, que es nuestra tierra”. “Ya intentaramos buscar una nave para instalarnos en Meaño cuando 2012, pero fuera imposible, y la alternativa de Sete Pías fuera la más cercana que se nos presentaba, pero conscientes de que esa sería una ubicación de paso, y la que dejaremos cuando esta bodega de Chan do Monte esté a punto”. “Adquirirlo el terrenos y poner todo apto para poder construir -afirma- ha sido un trabajo arduo, pero entendemos que valdrá mucho la pena para crecer”.
Este empresario meañés heredara el sello empresarial Forjas do Salnés de manos de su abuelo Francisco Méndez -que en su día integrara la gestora para la creación de la D.O. Rías Baixas- y luego, a la par, de su padre José Manuel Méndez.


Rodrigo Méndez muestra la que será zona destinada a cubas


En origen, este sello empresarial nació como herrería, la cual acabó especializándose ya desde inicios de los años 70 en la construcción de bateas. Al principio, lo hizo con un taller radicado en As Covas (Meaño), a pie de la PO 3030, y que luego se trasladó al lugar de Seixiños en Dena, en esta ocasión a pie de la ría para facilitar el porte de batear directamente por mar.
Fue en 2005 cuando el sello se diversificó y dio el saltó al mundo del vino. Hasta ahora, la suya había sido una producción artesanal, que remonta sus primeras cepas de albariño al año 1912. Fue a inicios de este siglo XXI que se adscribió formalmente a la D.O. Rías Baixas. Desde entonces sus vinos crecieron en producción y calidad como la espuma. Su albariño “Leirana”, que se vende ya en una veintena de países del mundo, y que en 2013 el New York Times le considera como el mejor Rías Baixas del año, fruto de una cata entre 20 prestigiosos caldos de esta D.O.
 
Raúl Pérez
Su entronque con el prestigioso enólogo berciano Raúl Pérez, le hizo dar el salto. De su mano apostó en su día por el albariño fermentado en barrica, del que resultó “Sketch”, que hace una década fue valorado por la lista Parker con 96 puntos, que era entonces la puntuación más alta de un blanco español en toda su historia en la afamada lista. Amén de ello, las otras novedades, eran criar parte de sus vinos en jaulas sumergidas en el mar de Arousa, o el haber sido uno de los pioneros en apostar por los Rías Baixas tinto, con sellos como Goliardo o Bastión de Luna, gestados con uvas de la D.O. como caíño, loureiro o espadeiro, con mucho potencial en el ámbito emergente de los tintos Rías Baixas. (En la foto Raúl Pérez, a la izquierda, con el prestigioso cocinero español José de Andrés, con una de las botellas de Forja criado bajo en el mar bajo una batea)


La última innovación por la que apuesta el sello es personificar las marcas por fincas: A Telleira, Finca Genoveva, Areas de Arra… Subtítulos con los que tratan de individualizar caldos dentro de una misma marca, en aras a llegar al mercado de manera singular con producciones más limitadas por cada una.
Las nuevas bodegas Rías Baixas se esperan puedan lucir en poco en todo su esplendor. El bodeguero Rodrigo Méndez lo anunciada ya 2012: “La intención -explicaba- era quedarnos en Meaño, pero no fue posible al no poder encontrar una nave de estas características” “El polígono de Sete Pías -agregaba- fue la alternativa más cercana que se nos presentó, pero esta es una ubicación provisional, en nuestras miras está el instalarnos en nuestro Meaño original”. El regreso al Meaño de Pepe "O Ferreiro".




sábado, 6 de julio de 2024

conversas.com
Gustavo Cochón Rodríguez
Maestro compostero de la Mancomunidade do Salnés

 
Con 24 años de experiencia en Educación Ambiental, es la persona que está al frente del Servizo de Compostaxe de la Mancomunidade do Salnés. Natural de la localidad pontevedresa de Campaño, y afincado en Xeve, cursó el Grado de Biología por la Univesidad de Vigo. En su haber, atesora un dilatado conocimiento en el sector, habiendo ejerció antes en Ourense, luego en Vilaboa y, desde 2021, como maestro compostero en la Mancomunidade do Salnés. Desde muy joven, le movía la Educación Ambiental por la necesidad de transmitir su importancia para nuestro progreso y bienestar. Y en ello está volcado de lleno desde su puesto en la Mancomunidade do Salnés.

“EL COMPOSTERO, MEJOR CERCA DE LA COCINA PARA DARLE DE COMER” 

Educación medioambiental es un ámbito en auge entre los jóvenes. Al las puertas de la EBAU y al que quiera formarse en ello en el futuro, ¿qué caber cursar?

Ahora existe el Ciclo Superior de Educación y Control Ambiental, pero también puede allegarse a este mundillo desde otros ciclos superiores, como Paisajismo, e bien acceder a cursar grados de Biología, Ciencias Ambientales o Ciencias de la Educación… Y desde ahí desembocar en el sector de la Educación Ambiental. (En la foto: Gustavo Cohón Rodríguez en Dena)
¿Cuántas personas trabajan en el Servizo de Compostaxe de la Mancomunidade do Salnés?
De momento, yo sólo, y se hace posible gracias a la colaboración económica de la Diputación de Pontevedra. Cierto que contamos con refuerzos puntuales, también por parte del órgano provincial, como en el caso de visitas a composteros en domicilios, que corre de manos de una empresa a la que recurre la Diputación para apoyarnos.
Ahora, bajo su dirección una decena composteros comunitarios repartidos entre los concellos de Cambados, Meis y Meaño. ¿Cómo está resultando la experiencia?
Muy positiva, si bien a algunos se les puede sacar más rendimiento. Lo que toca es divulgar más este servicio entre la población y los beneficios medioambientales que ello supone. En Cambados, cuando el compost está listo y abro el último envase de algún compostero del que servirse los vecinos para su huerta o jardín, en ocasiones puede durar tres o cuatro días hasta quedar vacío, pero en otra no dura ni dos horas… Es un abono muy demandado por su buena calidad. (Nos lo muestra tomando una muestra en su mano para que comprobemos el olor: huele a tierra de monte, tal y como él nos refrenda).


Gustavo Cochón muestra el compost obtenido en Coirón

¿Se instalarán más composteros comunitarios?
Por el momento Cambados cuenta con siete comunitarios que aunan 48 unidades en total, Meaño dispone de dos con 16 unidades en total, y Meaño alberga uno con seis unidades. A ellos, está prevista habilitar dos composteros más en Cambados y uno añadido en Meis.

¿Cuántos composteros se han repartido hasta la fecha en particulares, entre Meaño, Meis y Cambados, y que están bajo su control y inspeccionan desde el Servizo de Compostaxe da Mancomunidade do Salnés?

Desde este servicio hacemos seguimiento en domicilio a 746 composteros individuales en otras tantas viviendas de esos tres ayuntamientos. De ellos, 257 composteros se han repartido ya en el municipio de Cambados, 318 en Meis, y 171 en Meaño.
¿Tienen previsto repartir más este año?
Sí, en este 2024 proyectamos entregar 857 composteros más: 287 están previstos para Cambados, 323 para Meaño y 147 para Meis. Esa cesión se hará posible gracias a la financiación de la Unión Europea a través de su fondo Next Generation, más a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Ministerio para la Transición Ecológica, y del Reto Demográfico, gestionado por la Xunta de Galicia.
¿Los composteros son gratuitos, ó bien precisan de algún depósito? ¿Bajo qué condiciones se entregan?
La cesión es gratuita y por un período de 12 años. Se entregan a un domicilio que tiene que estar asociado con un terreno, y hacer uso responsable del compostero que debe estar destinando única y exclusivamente al tratamiento de residuos orgánicos. De esta forma nos aseguramos de que los composteros no queden abandonados, que se regalen o se vendan a terceros. Si a la largo de ese tiempo se constata que se hace un mal uso, el compostero pueden ser retirado por el concello.


Nuestro protagonista inspeccionando el compostero de Coirón

¿Avala la cesión algún documento?
Sí, las personas que se hacen con uno de estos composteros deben firmar un documento de cesión, por el que el concello se compromete a asesorar al vecino y hacer un seguimiento para el correcto funcionamiento de los COIN (composteros individuales). Ese seguimiento, por parte de los concellos citados de Cambados, Meaño y Meis, esta delegado en el Servizo de Compostaxe da Mancomunidade do Salnés.
O sea, que luego inspeccionan ustedes esos composteros en domicilio.
Sí. De partida, hacemos dos visitas para supervisar la instalación y el cómo se está trabajando, corregir cosas y orientar a cómo sacarle un mejor partido. A partir de ahí, las visitas son aleatoria y se van espaciando porque el vecino ya aprende a cómo proceder, pero aún así seguimos visitando el compostero, y supervisando siempre el uso adecuado del mismo.
Si algún vecino de estos concellos está interesado en hacerse con uno de los composteros que están próximos a llegar: ¿Qué debe hacer y a quién dirigirse?
Para solicitarlo, o bien tener más información sobre el compostaje, cualquier vecino de Cambados, Meaño o Meis puede escribirnos al correo é compostaxe@osalnes.com., o bien contactar telefónicamente con el servicio a través el 605 612 803.


El maestro compostero ante el comunitario de Coirón

¿Cuál es ese consejo que usted le da siempre a una persona que se hace con el primer  compostero?
Que lo coloque lo más cercano posible a la cocina, poque tiene que resultar fácil y cómodo “dar de comer al compostero”. Por esa razón el compostero ha de estar cerca de donde generamos la mayor parte de los restos orgánicos, y ese lugar es la cocina. Si se instala en la otra punta de la era, y se tiene que recorrer esa distancia para vaciar el cubo, a lo mejor resulta más fácil recular y echarlo en el contenedor… Ahí estás matando el compostero.
¿Qué debemos utilizar, y que no, como estructurante vegetal para cubrir y remover en el compostero?
Cualquier cosa orgánica pero que se sea algo dura: desde vegetación de recortes de setos a hojas de árboles, todo sirve, pero que sea un tanto rígido para facilitar el trabajo de descomponedores, los cuales trabajan por aireación, y eso es clave. Por esa razón, cabe evitar el césped, más aún si éste es demasiado tierno, porque el césped lo que hace en el compostero es generar una masa compacta, y esa masa no facilita la ventilación, hace que se acumula azufre, nitrógeno… y eso generará los temidos malos olores.

¿La capa de estructurante ha de ser seca?

No hace falta, puede usarse en cualquier circunstancia, seca ó húmeda, da igual. (Foto: capa de estructurante en un compostero de la Mancomunidade en un domicilio meañés)
¿Cuál es la mayor dificultad a la hora de concienciar a la gente para cerrar el círculo y convencer para elaborar compost, separar adecuadamente la basura…?
Después de más de dos décadas trabajando en este mundillo me doy cuenta de que el principal problema es que el vecino, en realidad, no tiene información. Y esa información no ha de llegarle a través de un folleto divulgativo al uso, lo que tenemos que hacer es hablar directamente con el ciudadano, explicarle en persona para que se hacen la cosas, el cómo y el porqué. Y cuando lo hacemos así, puedo decir que el 99 por ciento de la gente, responde bien.
¿Sería una opción contar con ordenanzas municipales que obligase a la separación de basura y sancionar el incumplimiento?
Sería una opción a la que se podría llegarse en un futuro, pero antes tenemos mucho recorrido por la parte de información, que es por la que abogo, pero, eso sí, información casa por casa, puerta por puerta. Eso es arduo, pero cuando llegas así, la gente responde.
Cuándo visita a ese vecino para tratar de convencerle: ¿Qué es lo primero que le dice?
Que sólo es una cuestión de tomar una decisión, tan sencillo como un cambio de costumbre. Lo más difícil es dar al paso: una vez se hace, lo demás es muy fácil… Para entonces, una vez que se empieza a hacer bien y se adopta la nueva costumbre, el ciudadano ya nunca dará marcha atrás.

Precise algo de esa información que no nos llega bien, o que mismo nos falte.

Se desconoce que es el punto verde y su significado.
Díganoslo...
El punto verde es ese icono circular que llevan los envases y que muestra dos flechas rotando.
Nos dice que es retornable, que se reutiliza, ¿no?
Lo que realmente significa ese símbolo es que nosotros, al comprar ese envase, estamos pagando ya esa recogida. Pero si ese envase no lo separamos y lo vertemos en el contenedor verde convencional, lo estamos pagando dos veces, porque volvemos a abonarlo en el recibo de basura por la recogida de esos contenedores verdes. En cambio, si ese envase lo depositamos en el contenedor amarillo, que es a donde debería ir, el dinero que hemos abonado al comprarlo, retorna al concello a través de Ecoembes. Amén del medioambiental, es además un poderoso motivo económico que deberíamos tener en cuenta para que el dinero retorne a nuestros ayuntamientos. En definitiva, cuanto más separemos correctamente y mejor lo hagamos, más dinero retornará a nuestro concello. Pero, ¡ojo! Si hacemos trampa y separamos mal, pueden penalizar al ayuntamiento, esto es, a la postre, a los vecinos, que son los que pagamos los impuestos.
Dada su dilatada experiencia en educación ambiental deje aquí una recomendación a los políticos.
Recomendaría al político confiar en que la gente lo va a hacer bien. Cierto que el político, en este campo no pone “toda la carne en el asador”, pensando que la gente no lo va a ver como importante, cuando realmente sí lo es. Prueba de ello, es que en mis años de experiencia en Vilaboa llegamos a que el 70 por ciento de la población se aviniera a separar la basura por convicción, y del 30 por ciento restante, un 20 hasta lo vería con buenos ojos si fuese obligatorio… Quedaría entonces 10 por ciento residual de rebeldes sin causa, pero el 90 por ciento sí lo ve como importante, y ese 90 por ciento aplaudiría que el político lo haga. Pero, eso sí, tiene que ser una inversión de fondo, un acuerdo para que los concellos lo lleven adelante, independiente del alcalde de turno, por si el siguiente que llegue esté tentado en dar marcha atrás. Una vez se consiga, todos lo veremos como normal, ningún vecinos volverá atrás. Y para entonces, todos, y el planeta, habremos ganado.