En clave de verán (II)
O POETA DA RUMBA
(Gato Pérez)
A
segunda estación musical deste Ventanuco estival detense en Gato Pérez, letrista,
compositor, guitarrista e cantante, que foi o verdadeiro poeta da rumba catalá.
O seu nome real era Xavier Patricio Pérez Álvarez. Nado en Arxentina en 1951, tiña
orixe española por canto os avós, tanto paternos como maternos, exiliáranse alá
cando a Guerra Civil.
Xunta
coa súa nai, veu para Barcelona en 1966, para unirse ao pai que fixera antes a
viaxe. Por un tempo traballou de maiordomo, dado o seu gran dominio do inglés,
e pronto foi alcumado “Gato” pola súa cara rechoncha. Desde inicios dos anos 70
tocou integrado en varios grupos country, rock, jazz… ata que en 1977 empeza a
experimentar coa rumba catalá, fusionando rumba e salsa dun xeito singular, o
xitano co hispano e centroamericano, ata con tintes de bolero nas súas letras agridóces.
O propio Gato escribiu: “La rumba catalana es la música
propia, característica y original de la Barcelona urbana. Ha nacido de una
comunidad marginada pero netamente barcelonesa y muy arraigada, y posee un
sello atractivísimo, entre gitano, flamenco y centroamericano, que no se puede
comparar con nada conocido”.
A sua andaina musical perdurou entre 1978 de 1990, tempo no
editou once discos. Xa en 1981 sufrira un infarto de miocardio e os seus
problemas de saúde, moitos de corazón que lle facían padecer fatiga crónica,
obrigárono a deixar o alcol. Cando os discos que compuxo logo, adoitaba dicir
con sorna, os temas eran concebidos “baixo os efectos da auga mineral”
Finou novo en 1990, con tan só 39 anos, a causa doutro infarto,
este letal, cando estaba traballando nun novo disco. En 1991 editouse un doble
álbum recopilatorio baixo o título “Sabor de bario”.
Nas súas letras, que tocan de cheo o corazón, Gato Pérez atrévese
coa crítica social, denunciando a discriminación de traballadores xitanos e
negros, censura a contaminación urbana, o ritmo frenético da vida dos músicos
de orquestra, o bodrio de programas dalgunhas canle de televisión, enarbola o
papel do feminismo… Todo iso naqueles anos cando non era habitual, e nos que, á
par, conta/canta historias anónimas de barrio en aire de cronista en verso.
Entresacamos neste portal algúns fragmentos de letras e
cancións con vídeos de Gato Pérez, cando entonces en televisión había máis
directos (e cando era un play-back, comunicábanno). A primeira parada facémola en “Gitanitos
y morenos”, rumba cunha letra que, amén de crítica social, ven sendo a
declaración e carta de presentación da súa música, esa que fusiona o ritmo de
xitanos e negros. Para comprendelo, extraemos estes versos:
Gitanitos
y morenos son los ases del compás
y en la sangre de sus venas late un pulso ancestral.
Ahora viene este cantante, forastero del sabor,
que se mira en el espejo del sentir multicolor.
Ahora
vengo yo, a cantar sereno,
ahora vengo yo con sabor, aunque no sea moreno.
Ahora vengo yo, a cantar distinto,
con mi estilo especial de palabras y ritmo.
Pintor
que pintas con amor, ¿por qué desprecias mi color?
si tú sabes que en el fondo yo también tengo sabor.
Puede ser que te equivoques con tu pincel extranjero,
pues también sienten el ritmo todos los blanquitos buenos.
O
mundo frenético dos músicos de orquestra entre quilómetros e escenarios, a arte
de saber interpretar para chegar ao corazón do público coa música de baile, é o
fondo de de “Se fuerza la máquina”,
pagando logo as consecuencias ese ritmo frenético que el mismo padeceu no
corazón.
Este género divino, esta música
excelente,
que es la música del pueblo con la que
baila la gente,
tiene un gran problema, amigos, tiene un
serio inconveniente
exige tantas energías que la salud se
nos resiente.
Es la rumba y es el tango, son el jazz y
el rock′n'roll:
un volcán de sentimientos por donde
habla el corazón.
Así se gasta adrenalina y se bebe mucho
alcohol
para afinar las emociones y acordarse
del dolor.
Se fuerza la máquina, de noche y de día
y el cantante con los músicos se juegan
la vida.
Si el cantante va cargado casi expresa
lo que siente,
si va fresco canta triste y no conecta
con la gente,
melodías eternas encadenan la armonía
cuándo el músico es sincero y toca
trozos de su vida.
Noutras,
Gato Pérez, párase no anecdótico sendo capaz de facer, por exemplo, do
ventilador unha canción, ou mesmo dun bar, dese bar que todos tivemos, a onde o
cliente asiduo adoitaba ir sempre a mesma hora a compartir ou desafogar
historias, cabreos, emocións “en posición vertical”, mágoas ou alegrías con
amigos e clientes. Nauqela xeracion, todos tivemos un bar que era máis que un
bar. Ese de antes, ese que permañecía aberto ata a madrugada e o corpo
aguantara, é o que protagoniza “Ebrios
de soledad”, un canto de morriña a ese local:
Ese
bar fue nuestra vida
y
por eso está presente
en
las iras y alegrías que nos mueven a vivir.
Aunque
ahora es diferente y ya nada es como antes
su
recuerdo permanece y se merece una ovación.
Ebrios
de soledad
los
amigos de siempre
se
alejan y se pierden
para
volverse a encontrar,
en
el mismo lugar
en
sublime armonía
compartiendo
emociones
en
posición vertical.
Hay
un genio incomprendido,
un
creador de lo sublime
y un
artista del futuro que aún está por descubrir,
el
empírico poeta, traductor de obras completas,
que
pega un salto a la Olivetti y se convierte en ganador.
Y
también van los cantantes,
con
los músicos geniales
a
explicarse las canciones y exhibir su vanidad,
mientras
otros sin fortuna venden risa y luz de luna
a un
roquero rey del rollo rey del rollo de imitar.
El
amigo derrotado
por
la lucha cotidiana
va y
se borra del programa pues tiene que madrugar
mientras
otros más dichosos, habladores e incansables,
buscan
otro grifo abierto donde poderse enganchar.
Se
inaugura un nuevo día,
en
el bar junto al mercado,
entre
frutas y pescado que perfuman la humedad
donde
gente alborotada en un mosaico de miseria
entierra
su borrachera con algo sólido y champán.
Cun
toque de humor, os prexuizos sociais afloran en “Todos los gatos son pardos”, esos que nos levan a ter opinións xa
preconcebidas sobre os outros, ás veces pola súa indumentaria, polo coche que
conducen e a que horas do día (ou da noite) en que se move. Presentado abaixo por José Mª Íñigo (sen bigote!), e como nunha crónica
de comedia, todo arranca co suceso propio de crónica de xornal:
Circulaba por la noche en su coche un
ciudadano
proveniente de una fiesta súper de ambiente mundano,
aturdido por la juerga, aplastado en el asiento
se marchaba hacia su casa computado a descansar.
De repente y por sorpresa unos guardias apostados
le ordenaron detenerse y aparcar en un costado.
El control daba con todo, se buscaba a unos maleantes
que habían dado un serio golpe junto allí minutos antes.
A las tres de la mañana nadie cree ni
una palabra
a un sujeto mal vestido en un coche destartalado
"Aquí hay gato encerrado -dijo un guardia inteligente-
"deberemos comprobar quién es usted y en dónde ha estado".
Es más, y en esos días los vecinos reclamaban
un despliegue policial superior al habitual:
mil atracos y secuestros, registros y redadas,
la ciudad era un infierno, se había perdido la calma.
Si hubiera sido de día, habría pasado de
largo,
pero señores, era de noche, y todos los gatos son pardos
(…)
Dos días en comisaría, esposado a un
homicida,
simple trámite y perdone las molestias de antemano.
Si hubiera sido de día, habría pasado de
largo,
pero señores, era de noche y todos los gatos son pardos.
E
crónica de familia, a de “Blanca Torres Muñoz”, filla de Pedro e Juana, e que
foi unhas desas mulleres fatal, tan linda e engaioladora como provocadora da
ruina de todos os que a ela de achegan. Cantaba Gato:
Perico Torres y Juana María Muñoz
venían de dos estirpes de raza pura en el
vacilón:
Juana venía del monte, Perico del altiplano,
y ponían banda sonora al comportamiento humano.
Se unieron en la tormenta y aterrizó un
meteorito,
bello fruto primoroso de María Juana y Perico.
Que de su madre heredó belleza y de su padre
locuacidad,
la bautizaron Blanca en homenaje a la amenidad.
Blanca Torres Muñoz es una muchacha fina
que a los hombres vuelve locos y los conduce a
la ruina.
Nota: vídeo de TV3 Catalana, con tres canción de Gato. Avanza o vídeo ata 5,20 min. para esoitar Blanca Torres Muñoz (ou ben podes escoitar as tres canción: "Juanito Alimaña", "Blanca Torres Muñoz" e "A la carrer de la cera", esta última en catalá, que tamén foi lingua para de canción de Gato)
Biográfica da súa vida
resulta “La
gran ciudad”, na que relata a crónica do
adolescente que foi, que con 15 anos e xunto coa nai,
chegan da Arxentina, e desembarcan
en Barcelona. Así, el mesmo, Xavier Patricio, enfróntase a nova cidade, e na
letra rinde o seu tributo a unha Barcelona multicultural, deixando atrás os pibes porteños no seu Buenos Aires
natal.
Un día de primavera del que hará un decenio
más,
arribaba a la ciudad por la puerta de ultramar
en un barco transatlántico desde el continente austral
un chaval viajero armado de una gran curiosidad.
Muchos amigos en la distancia, había tenido que dejar.
El mundo intenso y festivo que solía frecuentar.
Su ciudad gigante conocía de pe a pa
y aprendía por las calles la lección fundamental.
El trajín cosmopolita y una gran actividad
sorprendieron gratamente al chico al desembarcar,
treinta años prisionera y no podían doblegar
a la enérgica ciudad que comenzaba a despertar.
Inundaban las aceras emigrantes y extranjeros
en un cóctel demencial de turistas con obreros,
abierto y cálido el corazón del lugareño
tantos potajes distintos en un único puchero.
Hay gitanos y judíos, valencianos, portugueses
andaluces, africanos, isleños y aragoneses,
y una rambla rebosante de fecunda humanidad,
un oasis de tolerancia imposible de ocultar.
Charla y copa descubrían los secretos del lugar
en larguísimos paseos a las horas de estudiar.
Conversaciones eternas, escalas de bar en bar
entre Tibidabo y mar del Besós al Llobregat.
A inicios do anos 80 falar
de feminismo e empodeirar á muller para abandeirar unha política que entonces era
de homes, supoñía unha ousadía. Pero en “La
diputada” Gato non se cortaba un pelo na crítica política aos varóns
“culpables del aburrimiento”:
Siempre por delante de todos los hombres
que han hablado tanto y han hecho tan poco,
y son los culpables del aburrimiento
que se masca en medio de este desencanto.
Siempre rodeada de tipos tan serios
que por más que hablan no se les entiende.
Hablan el idioma de un mundo distante
que jamás consigue llegar a la calle.
Ella sola contra todo el mundo
cambiará esas leyes inhumanas
(…)
Aire nuevo en el congreso con esa fiera
desatada
que no para nunca, todo un tren expreso
¡Ay, qué diferente, la diputada!
“Quise ser tu amigo” é unha canción nostálxica do que puido ser pero non foi nas nosas relacións. O non saber ver a oportunidade, non coller o tren axeitado, resultando esa letra de bolero ao ritmo de singular rumba aflixida:
Cuando salga el sol mañana
yo ya estaré lejos de ti.
Fuimos almas impacientes
que no supieron resistir.
Quise ser tu amigo, ¿te acuerdas de mí?,
que te pasó tan cerca y no quisiste huir;
te azotaba un viento de ambición sin fin
y no tuviste tiempo para mí.
Ya no soy aquel fantasma
que vivía en la oscuridad.
Me tocó pasar por todo
hasta que aprendí a olvidar.
Gato Pérez finou
con 39 anos deixando moitas historias por crear e cantar. Neste capitalismo
salvaxe, se eres novo, con dificultade para chegar a fin de mes, imposible
poder pagar unha vivenda con tan pírrico salario, sufrindo as dentadas da
ansiedade e do estrés por doquier -que tamén asomaba naqueles anos 80 cunhas
tasas da paro brutais-, nunha sociedade hoxe en que psiquiatras e psicólogos
clínicos poder facer o agosto, non cabe alporizarse, non serve nadar sempre
contra corrente, non podemos agotarnos facerdo de Quixote, e Gato nos receito a
ritmo de rumba para levantarche o ánimo é ben sinxela: “Resignación”
Óigame usted, caballero, que problema tengo yo:
Tengo atrasada la renta, la farmacia y el colmado
el teléfono cortado, me he quedado sin trabajo
y el coche se me revienta,
y si sigo cuesta abajo, no llegaré a los
cuarenta.
Dígame señor psiquiatra: ¿Qué debo hacer?
He perdido a mis amigos y a mi mujer:
“Yo te voy a
recetar jarabe de “Me resbala”,
un poco de una pomada y un ungüento de “A mí qué?”.
Y si tú sabes inglés y la cosa sigue fea;
te tomas cinco pastillas de “I don’t care”, “I don’t care”.
Y las cosas
van mal y la causa está perdida
no hay mejor medicina que tener “resignación, resignación”.
Resignación, resignación
ese es el hecho
meter el pecho, resignación (…)
Si naciste
chiquitito, gordo, feo y barrigón
te miras en un espejo y no encuentras la solución, pues ten:
Resignación (…)
Y para esa
enfermedad, esa que llaman estrés,
te tomas un jarabe de paciencia con un poco de “A mí qué”.
Resignación (…)
Nota: vídeo de TV3 en directo
E se o verán se está tordendo na túa vida, pon outra vez esta última
canción… e baila en solitario ou coa escoba… Resignación!




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