sábado, 8 de abril de 2017

Aunque desapercibido para muchos automovilistas y peatones cuando lo cruzan, el puente del Chanca en Dena, sobre el que e discurre la PO 550, ha sido en tiempo pretéritos lugar relacionado con la leyenda y mitos mágicos de la Galicia profunda. Y es que bajo este puente, donde se cruzan las aguas del río Chanca con las del regato de Fondón, y en cuyas inmediaciones existe un viejo cruceiro, era un enclave elegido para bautizos profilácticos o prenatales, un ritual que todavía pervive en la mente de los vecinos de más edad de la localidad meañesa de Dena.

UN PUENTE SOBRE AGUAS MÁGICAS

Las aguas del ríoc Chanca y Fondón se cruzan bajo este puente en Ponte-Dena
El bautizo profiláctico o prenatal era una práctica ritual de Galicia en tiempo ancestrales en que los partos, a falta de hospitales, se disponían en casa, sin asistencia médica y en condiciones higiénicas que dificultaban el éxito del alumbramiento, hasta el punto de, en ocasiones, acabar con la muerte de la madre o del recién nacido. El ritual se basaba en de una creencia vinculada al mundo de lo mágico y la superstición, como una llamada a salvar la vida de niño y madre, y por ello estaba indicado sobre todo para partos que se preveían complicados, o bien para madres que habían sufrido abortos o a las que sus hijos les morían a los pocos años de vida.
Dos eran las condiciones que debía cumplir el punto elegido: por una parte que, a modo de encrucijada, se juntaran en él agua de dos ríos; y, por otra, que contara con un cruceiro, a modo de elemento cristiano que contribuía a santificar el lugar. Ambos requisitos los reunía el puente de A Chanca, a la altura de Ponte-Dena, bajo en que confluyen las aguas del río Chanca, que baja de Armenteira, Simes y Lores, y las del regato de Fondón, arteria que, bajando de Xil, desemboca en este punto, justo bajo el puente. En la zona se eleva además un viejo cruceiro -enclavado en una parcela sobre la que hoy existe un restaurante-, en cuya de cruz se representa en el anverso una crucifixión, y en su reverso una  Virgen sobre peana, vestida con manto y coronada con un aura de divinidad, la cual porta en brazos el Niño que sostiene una pequeña bola del mundo. Un cruceiro cuya única razón de ser, no es en este caso un cruce de caminos, sino precisamente el encuentro del agua de dos ríos.

Vista superios del puente de A Chanca
El ritual mágico
Cuenta la leyenda, y así la refieren los vecinos, que el bautizo debía celebrarse, en los días previos al parto, justo en la medianoche. Momentos antes descendían hasta debajo del puente de A Chanca la pareja, con algún familiar cercano. A partir de esa hora bruja esperaban a que una persona se dispusiera a pasar sobre el puente. El primero en hacerlo era invitado a bajar hasta pie del agua (“home/muller de boa ventura, bautízame esta criatura!”) y a ejercer de padrino en el ritual del bautizo prenatal. Si la accedía se la instaba a no cruzar y regresar sobre sus pasos, mientras se esperaba a que pasara el siguiente para proceder de igual forma. “Pero si la persona hacía caso omiso y cruzaba el puente, el ritual ya no era válido esa noche, y debía aplazarse para volver en otra ocasión”.
Si el viandante aceptaba, bajaba a junto la familia y, con una concha de vieira que le facilitaban, debía tomar agua en el punto exacto del cruce entre ambos ríos, y verterla sobre el vientre de la embarazada al tiempo que refería: “eu bautízote no nome do Pai, do Fillo e do Espíritu Santo, se eres home Alberto -o el nombre que en su caso hubieran elegido los progenitores-; se eres muller, Alberta”, con atención a no acabar ninguno de los presentes con la palabra “amén”, de lo contrario se rompería el poder mágico del ritual. Todo ello en el más absoluto silencio, a la par que una persona vigilaba sobre puente porque, durante ese instante, “no podía pasar persona o animal alguno, de lo contrario invalidaría el bautizo”.


El viejo cruceiro que santtificaba en lugar
Acto seguido, se dejaba paso libre sobre el puente, mientras que abajo familia y padrinos compartían una cena. A su término era obligado, entre todos los comensales, tirar las sobras al río -haciéndolo de espaldas por encima de hombro, en pro de la buena fortuna-, y a continuación romper los platos y toda la loza en que fuera servida la cena. De hecho, un vecino de la zona, con una propiedad aledaña al puente, refiere como, cuando en los años 80 realizó obras en su finca, “justo a pie de río nos encontramos al cavar con numerosos pucheros y loza rota, sin duda restos de esos rituales ligados a los bautizos prenatales”.
Los ancianos de Dena refieren como este punto del puente de A Chanca era lugar al que acudían “no sólo vecinos del municipio de Meaño, sino también, de manera secreta, gente de toda la comarca, desde O Grove a Vilagarcía, y alguna muy instruida y de alta alcurnia”, en la creencia de que el ritual mágico de aquel bautizo protegería a madre de hijo del cualquier mal a la hora del parto. “Y no sólo el bautismo -refiere una vecina de Dena- sino que hasta aquí llegaban mujeres, de todas partes, con dificultad para concebir, para realizar a pie del cruce de ríos rituales mágicos”. “Recuerdo -continúa-, como siendo unos críos, encontrarnos bajo el puente muchas mañanas, camino de la escuela, loza rota y restos de velas en la orilla, justo al lado del cruce de ambos ríos”.

Testimonios
Otra imagen del río que discurre bajo el puente
Una septuagenaria de una localidad meañesa, hoy anciana y cuyo nombre omitimos a petición propia, nos reconocía como su madre realizara este ritual mágico bajo el puente de A Chanca antes de alumbrarla a ella. Era a inicios de los años 40, “cando os tempos da fame”, en plena posguerra. “A mi madre -nos refiere- ya le habían muerto dos niños antes, al poco de nacer, y fue una anciana de Dena quien la convenció para realizar el ritual del bautizo bajo el puente de A Chanca, para que el niño, que era yo, le brincara en el vientre, en señal de vida”. “Mi madre -continúa su relato- me explicó cómo fueron allí a medianoche y, mientras estaban bajo el puente, un familiar se apostó arriba, en la carretera, con una vara en la mano para espantar a todo animal que se aprestara a cruzarlo, porque no podía cruzarlo ni un lagarto, de lo contrario el ritual no era válido”. “Allí -añade- esperó a que pasara la primera persona, que fue un joven de Dena que entonces tenía 18 años, y que aún falleció hace poco, y que llegaba al puente pedaleando en su bicicleta entretenido mientras silbaba”. “El familiar -prosigue-, lo detuvo sobre el puente y le explicó con qué fin le necesitaban abajo. Por esos años, aquella era una carretera estrecha y una zona oscura y sin luz. El joven, al principio, no quiso prestarse porque decía tener miedo. Pero a fuerza de rogarle y cuando vio abajo a la anciana de Dena, que él conocía, se confió y bajó. Allí realizaron el bautizo, cenaron y al acabar rompieron la loza como mandaba el ritual”.


Imagen del anverso del cruceiro de A Chanca en Dena
El parto posterior resultó, y madre e hija vivieron. La tradición mandaba además, que los padrinos que habían realizado el bautizo prenatal, debían ser luego los que oficiaran como tales en el eclesiástico. En el caso de este testimonio, la vecina explica que no fue así “porque mis padres eligieron para el bautismo en la iglesia a miembros de la familia”. “Quizá fue por ello -agrega-, o porque mi madre no repitió el ritual, que un hijo que tuvo más tarde volvió a morirle a los pocos años de nacer”. “Fue así -concluye- que los cuatro, yo fue la única que vivió para contarlo. Hoy cuesta creer en esas cosas, tal vez fue casualidad, pero vaya usted a saber, dicen que habelas hailas”.
Uno de los vecinos de Dena más longevos, José Cacabelos, confirma, a sus 92 años, lo que es “vox populi” entre los mayores de la localidad: “muchos sábados se realizaba esos bautizos bajo el puente”. “Yo -añade- solía pasar sobre él de regreso a esas horas, porque tenía novia del otro lado y, la verdad, estaba deseando que alguien me escogiera de padrino, porque -comenta con sorna- era una manera de comerse una buena cena a costa de otros”. Un ritual éste que aparece referido también en algunos otros puntos de la comarca, caso del conocido “Ponte dos Padriños” entre Cambados y Ribadumia.
                       
Nuevos ritos
Aquel ritual fue desapareciendo a medida que la ciencia y los hospitales ganaban terreno y el alumbramiento se afrontaba en ellos con mayores garantías de éxito. Aún así algunos vecinos recuerdan como “aún hace cosa de 20 o 30 años llegaba gente a este punto, a propósito justo a medianoche, algunas personas, mismo en taxi, para acercarse a la barandilla y tirar algo en el punto de confluencia entre los dos ríos”.
El último ritual en aparecer, este con tintes ya más festivos, lo hizo este pasado mes de febrero con motivo de la celebración de San Valentín en que algunas parejas, aprovecharon la noche para colocar en la barandilla del puente un tradicional “candado del amor”, cerrarlo y lanzar las llaves al río como muestra de amor por vida, una tradición ésta muy habitual en puentes en las últimas décadas. Cierto que algún vecino, rememorando los viejos rituales, apunta: “no todos los puentes son lugares de cruce entre dos ríos, estos tiene tienen un carácter simbólico y mágico, quien sabe si también para los candados del amor que ahora se cuelgan”.


sábado, 1 de abril de 2017

La psila africana sigue avanzando por Galicia y se ha convertido en una plaga que afecta ya a la mayoría de cítricos en la comarca arousana y, por extensión, del resto de la comunidad. Ello motiva que la venta de limoneros, naranjos o mandarinos, entre otras especies, estén prohibidas en Galicia desde 2015 y todo parece indicar que la cuarentena se mantendrá en los próximos años. Técnicos y dueños de tiendas agrarias explica en este reportaje el momento de la plaga.

LA PLAGA DE LOS CÍTRICOS DE O SALNÉS

Victorino Durán muestra un limonero afectado por la psila africana
“Aunque la plaga es ya de conocimiento público siempre queda algún despistado que viene por tienda a comprar un limonero o un naranjo y que se sorprende cuando le explicamos que no está autorizada su venta”. Quien así habla es Roberto Crespo, que regenta de una tienda agraria en pleno centro de Meaño. “Lo que sí es el pan nuestro de cada día -agrega- es el cliente que se pasa a preguntar si se ha levantado la cuarentena o si sabemos cuándo acabará”. Sobre esto último José Outón, propietario de un vivero en Barrantes, apunta que va para largo: “La información que barajamos es que las directrices europeas en este tipo de cuarentenas no bajan de los cinco años, por lo que aún nos queda un tiempo para que las autoridades valoren de nuevo la situación, si ello es cierto llegaríamos, pues, hasta 2020”. 
¿Puede acabar la psila africana con la producción de cítricos en el NO peninsular? Pedro Mansilla, jefe del servicio de la Estación Fitopatológica do Areeiro, lo explica: “en realidad la psila africana es un insecto chupador, de los muchos que tenemos en nuestra zona y, como tal, no mata el árbol”. “Lo que sí nos pone en alerta -continúa- es que puede transmitir una bacteria, que es la HLB (Huanglongbing) que sí resulta letal para la madera. Pero, de momento, esa bacteria no la hemos detectado todavía en Galicia, no sabemos si llegará o no un día, mas la presencia de la psila dispara la preocupación sobre ello”. Cierto que, aunque psila no mata el cítrico, sí puede generar su debilitamiento y, en consecuencia la disminución de la cantidad y la calidad de su producción cuyo fruto, eso sí, es perfectamente apto para el consumo.

Síntomas de la plaga en las joas de un limonero meañés
Síntomas y tratamientos
La psila africana se manifiesta en las hojas de los cítricos a través de unos rasgos muy característicos que provoca distorsiones, atrofias, formación de agallas y verrugas, las cuales se aprecian mejor en los brotes jóvenes, y que acaban causando la pérdida del color verde de las hojas que adoptan en su lugar un tono amarillento. Cuando se detecta la recomendación técnica es, primero, cortar los brotes y las hojas afectadas “y, lo mejor, -precisa Pedro Mansilla-,  sería quemarlos luego, a fin de evitar la propagación del insecto desde el suelo”. Lo siguiente sería la aplicación de un insecticida, si bien la práctica tiene su inconveniente: “En este momento -precisa el jefe de servicio del Areeiro- la única materia activa autorizada para su tratamiento es el tiametoxan, un insecticida sistémico, pero únicamente podemos aplicarlo dos veces en el año, de lo contrario corremos el riesgo de que aparezcan problemas de resistencia”.

Huevas del insecto de la psila
Roberto Crespo, desde su tienda agraria en Meaño, apunta la mezcla de tiametoxan con imidacloprid, un insecticida diseñado a partir de la nicotina “con el objeto precisamente de ir paliando la situación y reducir esos riesgos de resistencia”. Dada la limitación de tratamientos José Outón recomienda a sus clientes aplicarlos como mejor época en primavera cuando el árbol está brotando.
Estado ninfal del insecto
Mientras en Dena, Victorino Durán, que regenta su tienda agraria en plena Rúa da Chanca, precisa que, en su caso, está apostando por un insecticida ecológico para controlar el insecto: “se trata de un producto que se obtiene a partir de extracto de aceites vegetales y que se comercializa como myzzus, indicado para el tratamiento de insectos chupadores”. “Presenta la ventaja -añade- que se puede aplicar con cierta periodicidad, sin ser tan sensible a resistencias, pero es que, además, no deja residuos, por lo que carece del plazo de seguridad y el cítrico se puede consumir sin problema, mientras que si aplicamos otros insecticidas al uso no debemos consumir el fruto hasta pasados 20 días del tratamiento”. “En mi caso -añade-  lo estuve probando con mi hermano en una plantación de medio centenar de limoneros que él tiene muy afectados en Meaño y el insecto estuvo controlado, pero lo que ocurre es que, cuando dejas de aplicarlo con periodicidad el insecto vuelve por efecto contagio de otros cítricos de las cercanías”. 

Acción coordinada
Ninfa en proceso de conversión en insecto
Alevín de psila. Secuencia fotográfica del
microscopia de Victorino Durán
Esto nos lleva al dilema de la falta de una actuación coordinada en el tiempo contra la plaga. Técnicos y dueños de agrarias coinciden en esta necesidad, pero lamentan la falta de directrices para concienciar y coordinar a los agricultores. “Aquí es -afirma Pedro Mansilla- donde se echa en falta la figura del agente de extensión agraria que existía antes, y que actuaba como intermediario entre la investigación, que somos nosotros, y el agricultor o vecino que, en este caso, tiene su limonero o naranjo en la era de casa, cuando no una pequeña plantación en finca”. “Pero nosotros -añade- no podemos hacer ese papel desde la Estación de Areeiro, a lo sumo sí facilitamos información a través de nuestros boletines, pero sin llegar a ese contacto directo con el vecino que sí mantenían antes los agentes”.
“Ante la ausencia de de la figura de ese técnico -lamenta Roberto Crespo- somos nosotros desde las tiendas agrarias los que estamos cumpliendo el papel de informar y orientar al agricultor, pero no podemos hacerlo con los conocimientos técnicos sí tendría un podría ofrecer el un agente de campo”.
Eso sí, las partes consultadas entienden que, quizás, las administraciones no están echando el resto en intentar acabar con la plaga “en buena parte porque esta no es una zona productora de cítricos, otra cosa sería que ocurriera en Valencia o Murcia”. “Precisamente uno de los motivos de la cuarentena -afirma a este respecto Pedro Mansilla- es la preocupación por controlar la enfermedad en el noroeste peninsular evitando que que se expanda llegando a la costa levantina”. Una región ésta a donde la enfermedad no ha hecho aparición: “para nada -apunta un vendedor murciano que ofrece sus naranjas a pie de arcén en una de las carreteras salinienses-, he hecho es la primera vez que he oído hablar de esta enfermedad, que sí me he fijado afecta aquí a las hojas de los limoneros”.

Portugal
Hojas de cítrico afectada por la psila
Pese a la cuarentena vigente, algunos se las ingenian para adquirir un cítrico y para ello cruzan la frontera y se desplazan a Portugal. Los propietarios de viveros se quejan de la situación “porque nosotros aquí perdemos dinero y el paisano compra sin pudor su limonero o naranjo en Valença e incluso alguno en la feria en Padrón” apunta Victorino Durán. Pedro Mansilla advierte de la prohibición y del riesgo que ello supone: “Lo único que estamos contribuyendo es a extender la enfermedad, porque precisamente en Portugal también ya existe y esos cítricos pueden venir infectados, y un cítrico para aquí en sancionable”. “Pero es nuestra mentalidad -lamenta-, no nos imaginamos a un ciudadano norteamericano o australiano recurriendo a una argucia de este calibre, no sólo por ética sino por el enorme sanción que podría acarrearle”. La otra alternativa por la el pequeño agricultor opta en la era de su casa es por el injerto y por enraizar una rama de un limonero propio para al cabo de unos años obtener de ella un árbol nuevo. Todo con tal de seguir teniendo limones propios.


sábado, 25 de marzo de 2017

El deporte brinda en ocasiones historias discretas, tan peculiares como humanas, dignas de ser contadas. Tal es el caso de la iniciativa “Tirillas, gente corriente”, un grupo de amigos a los que acabó uniendo el mundo del running y las carreras populares como un reto de superación para, partiendo de ser meros aficionados que sufrían para acabar un 5.000, llegar a completar maratones como Oporto, Sevilla o A Coruña.

“TIRILLAS”, GENTE CORRIENTE

Atleta de los "Tiirillas" con una de sus camisetas
“Tirillas, gente corriente” es un iniciativa de los hermanos Andrés y Miguel Sueiro (Dena), que hicieron piña con José Cereijo, Miguel Taboada (ambos de Sanxenxo) y Paco Costa (O Grove) para disfrutar juntos del mundo de las populares. “Todo empezó por el año 2004 -recuerda Andrés Sueiro- en que cada cual practicaba su deporte, que en ningún caso era el atletismo, y que, cuando nos juntábamos para jugar una pachanga, nos metíamos con José Cereijo porque siempre estaba renqueante, diciéndole por su endeblez que parecía un tirillas”. “Por aquella -continúa- nos propusimos entonces como reto participar en una prueba de running, tipo yinkana, que era la Asics Eternal que se organizaba en Pontevedra. Lo hicimos y acabamos todos, medio lesionados, con tanto problemas físicos que nos reímos de nosotros mismos diciéndonos que, en realidad, todos éramos como Cereijo, unos tirrillas.” “Fue de así -explica- que nació el nombre y empezó nuestra afición a participar en las carreras populares en grupo, con camisetas propias de diseñaba Miguel y donde rezaba un logo con el lema Tirillas, gente corriente, porque eso éramos”.

Grupo de "Los Tirillas" en la Vig-Bay, 2011

Maratones de Oporto y Sevilla
Lo que se propusieron a partir de ahí fue una historia de superación personal. “Tratamos de ponernos retos -apunta Miguel Sueiro- demostrándonos como, partiendo de cero y siendo meros aficionados, gente corriente como rezaba el lema, a los que les costaba acabar un 5.000, ponernos a entrenar juntos, por nosotros mismos, y acabar corriendo medias maratones e incluso maratones míticas como Oporto o Sevilla, haciendo bueno el dicho de que el que quiere, puede”. Maratones como el que A Coruña que incluso, alguno como Andrés Sueiro, acabó completando en 2016 con una digna marca de 2 horas y 55 minutos, o la Vig-Bay (años 2008, 2009 y 2010), fueron otros de los retos que el quinteto afrontó “logrando acabarla los cinco”, así como en su día la “Maralba”.

Los Tirillas al término de la Carreira Popular de Meaño'2014
Logros personales
A ello cabe añadir, con el tiempo, otros logros personales como el de Miguel Taboada, un “tirillas” que acabó ganando dos años consecutivos la milla urbana de Sanxenxo en su categoría de veteranos, o el de Paco Costas, “tirillas” que se acabó como tercer clasificado del campeonato gallego de canicross en Padrón en el año 2010.
La presencia del grupo en las carreras populares de la comarca ha sido estampa habitual en la última década, a la que daban colorido con sus camisetas, divulgando además su iniciativa a través de la red con un blog propio y vídeos de sus carreras subidos a youtube. Cierto que Andrés Sueiro reconoce “la Popular de Meaño fue siempre la madre de todas la carreras”. “Meaño -explica- fue la primera popular que corrimos juntos como Tirillas, y desde entonces ha sido una cita fija en el calendario,”. De hecho ambos hermanos, en más de una ocasión, se hicieron con el trofeo al primer clasificado de municipio en esta prueba considerada, por tradición y participación, una de las clásicas por excelencia de las populares gallegas. “Tanto para Miguel como para mí -afirma Andrés Sueiro-, como meañeses que somos, es todo un orgullo poder presumir en nuestro concello de una carrera que desde hace años se ha convertido en una referencia, hasta el punto de que siempre que cruzo la línea de meta me asoma la emoción de lo fantástica que es la experiencia de correr aquí cada año”.

Foto de familia en la Vig-Bay 2011
Pervive el espíritu
Tanto caló la iniciativa en el grupo que, por un momento, barajaron la posibilidad de organizarse en club de atletismo. “Lo llegó a proponer Paco Costa -apunta Andrés Sueiro-, pero al final, por unas cosas o por otras, lo fuimos aplazando, y hoy ya cada cual con familia e hijos… ya no tenemos tiempo, incluso apenas sí para entrenar juntos”. “Si acaso -añade- nos sigue ilusionando de cuando en vez participar y transmitir ahora nuestros hijos el espíritu de continuar ellos la saga de los Tirillas, en su afán por ser, ellos también como tantos otros gente corriente haciendo running”.


sábado, 18 de marzo de 2017

*** Opinión
Ruborícense, por favor

Entregarse abertamente á información a través das redes sociais sempre entraña un risco, do cal non se libra nin a política municipal meañesa dun tempo a esta parte. Un paseo ocasional por algunhas desas canles, que tamén empregan as diversas forzas políticas locais, da vértigo. Vértigo, de ver como nas súas páxinas, travestida de información, deslizan a sua particular propaganda. Vértigo, de comprobar hasta que límite pode o informante censurar ou tratar de manipular a información, tomada prestada dos medios de comunicación, para retorcela de xeito consciente en beneficio propio.

Un ten visto nesas páxinas como os recortes de xornais sobre Meaño que se insertan, co pretexto de informar, son ás veces sesgados intencionadamente, non colgando en ocasións aqueles que poden resultar “adversos”, ou amputando noutros casos paráfragos ou partes da información que non interesa divulgar. Todo isto, metido no medio doutros extractos, que si se serven como información veraz e que se editan completos, sobre todo aqueles referentes ao ámbito social, humano ou cultural… outra cousa é cando tocan o ámbito político. En fin: isto si, isto non; corto aquí, pego alí; destaco isto, oculto aquelo… Vellas formas de actuar de censores doutros tempos.

Díranme que esas páxinas dos partidos políticos nas redes sociais son para iso, para publicitarse. Ben certo. Pero que logo sexa precisamente esa xente, que promove este xeito de actuar, a que, desde a súa consabida militancia política, trate de dar leccións de ética e moral tachando aos demáis -que non andamos nese xardín-, de estar pro ou contra, de ir con uns ou con outros, en función de onde sople o vento ese día… En fin, cando menos, ruborícense, por favor.



sábado, 11 de marzo de 2017

conversas.com 
Francisco "Queco" Fresco Camaño
Del balonmano a la poesía

Alma máter del balonmano grovense Queco Fresco es una de las caras más conocidas del deporte meco. Tras una trayectoria de años vinculado al Rasoeiro y a la propia Federación Gallega de Balonmano, ahora, a sus 57 años, irrumpe en una versión más personal para dar a conocer una de sus facetas íntimas, que no es otra que el mundo de la poesía que cultiva desde siempre. Este pasado viernes, 10 de marzo, presentaba “Escarbando bajo las horas brujas”, su primer libro de poemas, a modo de antología de años de creación literaria que fue creciendo a cada paso en cuadernos personales, tanto que muy pocos -apenas sí los más cercanos- conocían de su pasión por el mundillo poético. Hoy le abrimos nuestro particular Ventanuco, trayendo hasta aquí una entrevista realizada en los días previos, y recordando su vinculación con Meaño por cuanto él estuvo unido a los orígenes del balonmano en este concello, cuando a inicios de los 80 dirigía las primeras sesiones de entrenamiento de un grupo de jóvenes emplazados a jugar contra los juveniles de todo un Teucro para presentar este deporte a sus convecinos. Pero en esta ocasión la cita no es para hablar de deporte, sino de poesía.

“LA POESÍA ES UN ESCARBAR CONSTANTE EN LAS HORAS BRUJAS

El entrenador, y ahora poeta, Queco Fresco
Después de toda una vida dedicada al balonmano ¿cómo acaba asomando su vena de poeta?
La verdad es que la poesía ha sido una pasión que tuve de siempre, desde que era un chaval y empecé escribir mis primeros poemas con apenas 11 años. Pero no es menos cierto que era una faceta desconocida para la gente, apenas sí sabían de ella los más íntimos. Y, la verdad, es que choca cuando ahora la descubren, tanto gente en mi profesión, que soy técnico electrónico, como del mundo de balonmano.
¿Cuánto tiempo maquinando esta publicación?
Mucho. Lo que ocurre es que todo el balonmano acaparaba todo el tiempo en mi vida: en el Rasoeiro fui entrenador, coordinador técnico, directivo y hasta presidente… Incluso fui árbitro un tiempo. Y fue así que los poemas que iba escribiendo iban quedando dormidos en cuadernos. Por dos momentos me animaron a publicar, y estuve a punto de hacerlo, pero por unas cosas o por otras lo pospuse.
¿Cuándo fueron esos dos momentos?
El primero, a inicios de los años 90, cuando por medio de normalización lingüística estuve a punto, pero cuando vi la maqueta con los poemas traducidos al gallego, porque yo los había concebido castellano, no me convenció, y lo aparqué. El segundo, en 1996, ocasión para la que incluso Fernando Salgado me había escrito el prólogo… pero otra vez el balonmano copó mi tiempo y lo volví a aplazar es espera de una mejor ocasión.

Fernado Salgado, Queco Fresco, y José Luis Teófilo en la presentación del libro
¿Y por qué ahora?
Porque la gente cercana me seguía animando, y más aún a través de un grupo de poesía que habíamos creado en O Grove. Ahora, siento que estoy en un momento de mi vida más tranquilo, más sosegado, con más tiempo, no tan volcado en al balonmano… y por ello entendí que era el momento. Lo hago de la mano de Teófilo Comunicación en la edición y respetando, palabra por palabra, aquel mismo prólogo de Fernando Salgado en 1996, pero añadiendo algunos otros poemas que fui creando desde entonces.
¿Cuándo, donde y como será el acto de presentación?
Será el día 10 de marzo, será en la “Sala das Cunchas” del ayuntamiento de O Grove, a modo de recital poético, incorporando la música y la voz de Carolina Rubirosa, en un acto que presentará Fernando Salgado y con presencia mucha gente cercana.
¿Por qué el título “Escarbando bajo las horas brujas” para esta antología?
Porque, en realidad, la creación poética para mí ha sido, y es, un escarbar constante en esa hora bruja, que es la noche, en que te evades de todo: del trabajo, del balonmano… y te quedas a solas contigo mismo, es como desnudarse ante el papel. Pero tengo otra particularidad, que apenas sí he contado: voy siempre a todas partes con un bolígrafo y un papel, tengo libretas en todos los rincones, mismo en el trabajo, porque una idea, un verso… aflora en cualquier momento, y cuando brota debes estar ahí para aprehenderlo.

Carolina Rubirosa cantando durante el acto de presentación
El libro cuenta con una portada, que no sé si definir como impactante, inquietante o profunda… pero que también se concibió en la familia ¿no?
Sí, fue mi hijo Borja, que es diseñador gráfico quien la hizo. La verdad es que primero había diseñada otra, con la que llevábamos ya unos años, pero no le acababa de convencer, y acabó creando esta que le llenaba más, a mí me pareció excelente, y la cambiamos justo una semana antes de enviar el libro a la editorial.
¿Cuántos poemas en el libro?
Unos 140, concebidos a lo largo de años… desde la década de los 70 hasta hoy.
¿Y con qué temática se va encontrar el lector?
De todo un poco, pero son todos ellos poemas intimistas, con verso libre, donde afloran multitud de sentimientos: amor, desamor, soledad, sentimientos encontrados, reflexiones sobre la vida misma...
Joaquín Sabina decía que hay buenas canciones de amor, pero aquellas realmente buenas son las de desamor. A la vista de sus poemas, ¿comparte la opinión?
Totalmente, porque el sentimiento de desamor es más profundo y te rasga más por dentro, y ese es el momento creativo, es la oportunidad de desahogarte escribiendo lo que sientes justo en ese instante.

Queco Fresco posa con su libro al término del acto
Para el que quiera encontrar algún avance de sus poemas puede hacerlo ya en la red ¿no?
Sí hay muchos subidos a youtube de mano de un proyecto que llamamos, “un poema, una voz”, donde, con la inestimable colaboración de Francisco Pérez “Katelo”, hemos ido grabando varios de mis poemas con voces de gente anónima y amateur… incluso el último que subimos me lo enviaron hace apenas unos días desde Tenerife: grabado y con montaje musical incluido, listo para subir a la red. También hemos organizado tres recitales poéticos en O Grove que han tenido una excelente acogida. Todo esto me ha animado y me sigue animando en la faceta creativa y a publicarlo ahora.
“Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro” dice una frase célebre. ¿Siente que con este libro completa un círculo?
En mi caso sí. Pero espero que no sea el último, de hecho tengo otro más en proyecto, también de poesía, e incluso alguno más que me gustaría, pero ya en otro ámbito.

El autor firmando uno de los ejemplares
¿En cuál si puede saberse?
 En el plano didáctico de balonmano. Lo tengo escrito y está ahí, esperando a salir un día a la luz. Es un libro de balonmano base, escrito a partir de mi experiencia de muchos años como formador, y que versa no sólo sobre el método, sino sobre la psicología de cómo llegar al niño en el aspecto emocional a través de este deporte. Lo tengo ahí, pero preciso de colaboradores, correctores… quizás un día.
No puede acabar sin preguntarle por sus poetas de cabeceras a la hora de lectura
En poesía leo todo cuanto cae en mis manos, a veces sin importarme ni el autor, pero últimamente estoy muy enganchado a los poetas jóvenes como Diego Ojeda, Marwan, Elvira Sastre… Son gente que me encanta. Y los clásicos, que siempre están ahí: Rosalía, Benedetti, Gabriel Celaya. De hecho el acto de presentación arrancará con un poema de Celaya, musicado en su día por Paco Ibáñez, titulado “La poesía es un arma cargada de futuro”.


Escoita a Carolina Rubirosa cantando un poema do libro de Queco Fresco no acto de presentación. Para elo pincha no seguinte enlace


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NOTA: Los interesados en adquirir "Escarbando entre las horas brujas" pueden hacerlo en las librerías  de O Grove, en "Folllas Novas" en Santiago, o bien poniéndose en contacto con el autor -con el que puedes inter-relacional y comentar los poemas- a través de de la dirección correo electrónico quecofresco@gmail.com

POETÍZATE: Para abrir boca aquí os dejamos dos de sus poemas. 
Para escucharlos pincha el los iconos de "play"













sábado, 4 de marzo de 2017

conversas.com 
Ignacio Varela Camiña
35 años como director del Coro de Xil

Meaño cuenta en la actualidad con cinco pequeños coros parroquiales, la mayoría surgidos en los años 80 y que mantienen su actividad gracias a la dedicación altruista de sus integrantes. Prueba de ello es la entrega de nuestro protagonista, Ignacio Varela, el director más veterano y que más años lleva al frente de una de estas agrupaciones, en su caso el coro de Xil, que él mismo contribuyó a crear y que dirige desde hace 35 anos. A sus 73 entiende que el final de su etapa de director está próximo “porque son muchos años y todo cansa” e incluso reconoce que tiene ya fecha. No obstante, se muestra convencido de que el coro puede continuar “porque en la zona hay gente preparada para asumir la dirección” y, de hecho, alienta a la formación a ello.

EL FINAL DE MI ETAPA COMO DIRECTOR DEL CORO DE XIL TIENE FECHA, PERO NO LA DIGO”

Ignacio Varela en su casa de Xil
Aunque director del coro de Xil durante 35 años su relación con la música viene de mucho más atrás ¿no?
Sí, me inicié con 12 o 13 años aprendiendo a tocar el acordeón. Empecé a estudiarlo hacia 1955-56 con un maestro de Cambados, que se llamaba, y se llama porque todavía vive hoy, Ángel Losada. Todas las tardes dos muchachos de aquí de Meaño, que éramos Pablo Dovalo y yo, recorríamos casi 10 kilómetros en bicicleta hasta Cambados para recibir clases en su escuela de música.
¿Y cómo se le dio por este instrumento? 
De aquella, estoy hablando de los años 50, era muy habitual de las orquestas. Recuerdo que mi primer acordeón se lo compré a Poceiro, el mismo que dio nombre a la aquella mítica orquesta, y que era un lutier porque los fabricaba él mismo. Me costó unas 8.000 pesetas de aquel tiempo.
Y con él dio el salto al mundo de la orquesta.
Sí, de hecho empecé a tocar en la orquesta Galicia, una pequeña formación que había aquí en Meaño. Luego estuve en otras: Nueva Vera Cruz, Crazy Kray… En los primeros años con el acordeón, pero luego acabé en el órgano, toda vez que el acordeón acabó desplazado por él en las orquestas. Hoy he vuelto al acordeón junto con Pablo Dovalo en la formación Rías Baixas, o bien tocando a dúo con él. Es algo que sigo haciendo porque siempre ha sido mi gran pasión.
El coro de Xil estuvo ligado a usted desde siempre. ¿Cuándo y cómo se formó este coro?
Hace años, estoy hablando de inicios de los años 80 del siglo pasado, había en Xil un cura que se llamaba Manuel Cornes que, cada Nochebuena, organizaba a un grupo de gente para cantar villancicos en la misa del gallo que él oficiaba a medianoche. Un día me citó en la iglesia… Fue una media encerrona, porque allí me estaba esperando con un grupo muchachas. Me animó para que me pusiera al armonio, él empezó a dirigir y nos soltamos a cantar allí mismo. Así empezó todo. El cura dirigió aquel coro en los primeros años mientras que yo tocaba, pero, con el tiempo, me convenció para que asumiera también la dirección. Y desde entonces hasta hoy.

Otra imagen de nuestro protagonista
Y 35 años sin percibir nada por su dedicación.
Sí, siempre ha sido por amor al arte… y a Xil (sonríe).
¿Cuántas voces componen este coro de Xil?
Somos pocos… apenas 20 personas. A lo largo de los años hubo gente que se acabó yendo y otros viniendo, como suele ocurrir es este tipo de agrupaciones, pero se mantienen todavía siete u ocho de aquellos que empezaron hace 35 años.
¿Cuál es la edad media de los coristas?
Cuando empezamos éramos jóvenes, pero ahora la edad media debe rondar los 65 años.
¿Y cuánto tiempo dedican a ensayos?
Poco. Ensayamos un día a la semana, que es el martes, en la casa de cultura. La sesión dura una hora… no más, enseguida empiezan a sonar las alarmas de los teléfonos: que si uno tiene que tomar el sintrom, que otro pincharse por la diabetes… (risas) los años no perdonan.
¿El final de su carrera como director del coro de Xil tiene fecha?
Sí, y está pronta. No la digo, pero sí tiene fecha… Todo cansa, y lo mío como director del coro de Xil ya son años. En el acordeón no, ahí seguiré mientras los dedos me obedezcan.
¿Barajó el haberlo dejado antes?
Sí, pero me daba pena porque si lo dejaba sentía que el coro podía disolverse.
¿Y no teme que eso ocurra ahora?
Ahora no tiene por qué.
¿Ve que existe la posibilidad de encontrar un nuevo director?
Dentro del coro no, pero por fuera sí hay gente de la que se puede echar mano para que el coro siga adelante, y es lo que deseo.
El municipio de Meaño cuenta desde hace años con cinco pequeños coros parroquiales. ¿Nunca existió un movimiento para aunarlos y formar una buena masa coral?
No, que yo sepa. Y sería bueno que lo hubiera. Mismo aquí cerca, en Meis, tienen también varios coros, pero se pusieron de acuerdo a nivel ayuntamiento para integrar una gran coral con las mejores voces.

Ignacio Camiña dirigiendo el Coro de Xil en el último Festival de Panxoliñas de Meaño
¿Y que sería necesario para que Meaño siguiera ese ejemplo?
Que aparezca un director con ilusión que se atreva a impulsarlo. Y también sería bueno contar con una instalación adecuada para albergar cada año un certamen o un festival de buenas corales, que podía atraer a gente y despertar de paso la pasión de algunos por sumarse a este mundillo del canto coral.
¿Por qué la gente joven no se suma a estos coros?
Porque supone mucho trabajo y no está pagado, es pura afición, no más. La gente joven hoy tiene otras preferencias.
¿Y cómo se gestiona por dentro un coro parroquial pequeño, como este de Xil?
Con mucha dedicación por parte de la gente, porque las actuaciones y el dinero que se cobra por cantar un misa, que lo que más salidas nos supone, es muy poco. Incluso en algunos festivales de habaneras a los que tenemos acudido la participación en altruista. Luego está algo de dinero por parte del concello por actuar en el festival de villancicos, algún año de la Diputación… Es poco y lo que se hace con ese dinero es generar algo de fondos que dan para comprar o renovar trajes, hacer alguna comida al año y poco más.