domingo, 20 de octubre de 2013

HISTORIA DE LOS DOS EULOGIOS 
...una botella tirada al mar


Estamos de vuelta y en esta nueva temporada abrimos nuestro particular Ventanuco con una historia entrañable, la de los “dos Eulogios”, o lo que es la emotiva búsqueda por parte de una argentina de sus orígenes gallegos en Dena. Estela Domínguez Rivarrossa, que así se llama nuestra protagonista, tiene hoy 61 años. Esta traductora de inglés se prepara emocionalmente para el viaje de su vida, el que la llevará en 2014 desde su Argentina natal hasta Dena, para conocer el pueblo del que salieron a inicios del siglo pasado su abuelo y su padre (los “dos Eulogios”) y, en medio, su abuela Dolores, buscando los tres labrarse el futuro al otro lado del océano. A excepción del primero que, enfermo, volvió a Dena para morir, los otros nunca regresaron, y ella, nacida en Argentina, no conoce ni el pueblo de los que fueron suyos ni descendientes de su posible familia en Galicia. Unos vestigios que ahora se antojan difíciles de encontrar, lo no desanima a esta mujer que, ante todo, tiene calada esta que es su historia vital.

Eulogio Domínguez Méndez (el abuelo), de pie en el centro con sombrero y bigote,  en el conventillo en una boda de un vecino de Meaño sin identificar. Foto tomada en la Avenida Belgrano de Buenos Aires en 1916

     
    Eulogio Domínguez Méndez había nacido en Dena en 1881, en cuya iglesia fue bautizado ese año por el párroco Manuel Torres. Él fue el primero en marcharse. Era el año 1915. Vivía en el lugar de O Castro y, cuando contaba 34 años, Eulogio decidió salir de Dena, dejando aquí esposa e hijo recién nacido, para “hacer las Américas”. Cinco años estuvo en Argentina viviendo en la Avenida Belgrano, en pleno centro de Buenos Aires, un barrio colonial que por entonces se estaba llenando de inmigrantes que compartían pisos y habitaciones en los llamados “conventillos” mientras cada cual buscaba labrarse su sitio en el país que los había acogido. Hacinado y, posiblemente mal alimentado, Eulogio Domínguez enfermó de tuberculosis y acabó regresando a Dena para morir un primero de agosto de 1920. “El fue el primer Eulogio -rememora hoy su nieta Estela desde Argentina-. Aunque lo parezca, la suya no fue la historia de un fracaso, porque él abrió una vía, luego vinieron mi abuela y mi padre buscando lo mismo. Ellos nunca volvieron, pero sin el abuelo hoy yo no estaría acá y esta mi búsqueda no tendría razón de ser”.
    Nada más fallecer el abuelo Eulogio, su viuda, Dolores García Pardellas, decide irse para buscar en Argentina aquello que se le negó al marido. En Dena dejó a su único hijo con tan sólo cinco años de edad, "que era el Eulogio junior, que fue mi padre” aclara Estela. “En Argentina -continúa- mi abuela Dolores comenzó limpiando letrinas en el hospital neurosiquiátrico Torcuato de Alvear, en el barrio de La Paternal, donde muchos enfermos de sífilis pasaban sus últimos días, y con el tiempo acabó como enfermera jefe de pabellón. Ella fue el prototipo del gallego que en la emigración se hace a sí mismo”.  

Eulogio Domínguez García el día de su confirmación en
Dena, con la abuela Josefa en el centro y la tía Divina 
   Mientras, en Dena, el “Eulogio junior” había quedado al cuidado de su abuela Josefa Pardellas, la molinera, y una joven tía Divina en el barrio de Vilarreis. “Con la abuela y el perro Capitán, del que tanto me habló -rememora Estela- iban a lomos de un caballo hasta O Grove para llevar harina de la molienda”, actividad ésta habitual por entonces en Dena para ganarse un dinero. En 1929, siendo ya un chaval, Eulogio fue reclamado desde Argentina por su madre: “la abuela Josefa pensaba también que la marcha del nieto era lo mejor -relata nuestra protagonista-: la tierra en Galicia no daba, él se estaba haciendo mayor, la abuela temía que lo llamaran pronto a filas porque había guerra en Marruecos…”
   Aquel fue el “segundo Eulogio”, el Domínguez García, que cruzó el Atlántico siendo un chaval y con tan sólo 14 años. Una vez en Argentina, y alentado por su madre y su padrastro -Dolores había contraído matrimonio en segundas nupcias- Eulogio hizo algunos cursos de Ciencias Económicas y, tras concurso de oposición, acabó trabajando como contable en un organismo dependiente del gobierno que era la Junta Nacional de Granos. Se casó con la hija de una vasco-francesa-piamontesa, Noemí Rivarrossa Bufil, y de esas nupcias nació la que es hoy nuestra protagonista Estela Domínguez Rivarrossa, única hija de aquel matrimonio.


Eulogio Domínguez (hijo) remando en sus vacaciones
en Argentina. Siempre añoró el mar de Dena.
     Pero ni la abuela Dolores, fallecida en 1965 con 83 años, ni el padre Eulogio muerto en 1994 con 80, regresaron nunca a Dena. “A mi padre -rememora con emoción Estela Domínguez- cuando le preguntaban la edad acompañaba siempre la respuesta diciendo “hace 20 años que falto”, “hace 30 que falto”… él contaba los años por su ausencia de Dena y de Meaño, como si él debiera estar allá”. “Nos hablaba de A Lanzada -continúa- del Outeiro, de Lorenzo su amigo de la infancia, nos hacía recoger bellotas para los camellos de los Reyes Magos como él hacía en Dena, se disfrazaba de choqueiro en carnaval porque así lo hacía de pequeño, nos traducía cada nombre de árbol al gallego, e incluso levantó una pequeña parra en la huerta de casa donde plantó cepas albariñas… Él tuvo presente siempre el paisaje de Dena y de su ría hasta su último aliento”. “Cuando se jubiló -concluye- sí se planteó volver a visitarla, yo lo animé diciéndole que lo acompañaría, pero él temía no encontrar ya nada de lo que fuera su casa, ni su gente… y en esas falleció”. Ahora Estela Domínguez se plantea cerrar el círculo abierto por abuelo y padre hace casi cien años “porque mi viaje a Dena, a Meaño y a todos esos sitios, lo siento como una falta, siento que es una deuda pendiente con los dos Eulogios y conmigo misma. Presiento que, con mi vuelta, de alguna manera, volverán también ellos”.

Nuestqa protagonista Estela Domínguez Rivarrossa en una foto actual
    Por motivos laborales nuestra protagonista estuvo en un congreso en Barcelona en 1997 “pero entonces -reconoce- no reuní el coraje suficiente para ir a Galicia porque ese viaje tenía mucha carga emocional para mí, figúrate que, cuando empecé a sobrevolar el Mediterráneo camino de Barcelona, me pasé todo el vuelo llorando con la emoción”. “Ahora -continúa- llevo años preparándome, leyendo todo lo que puedo a gente como Manuel Rivas, Suso de Toro, Ferrín, Rosalía… participando en tertulias literarias de lectores gallegos, siguiendo la prensa de Galicia a diario, los blogs en las redes sociales… Siento que estoy preparada y quiero ir en la primavera de 2014, pero quiero estar ahí unos meses largos, ver Dena en las estaciones, llegar al otoño, recorrer cada barrio, hablar con la gente, con la esperanza de encontrar una casa, una foto perdida entre los vecinos, atrapar el paisaje del que tanto me hablaron, traerme algo en la maleta, aunque sea un humilde terrón del solar natal donde pisaron mi padre y mi abuelo,…” Ella sabe que, transcurrido tanto tiempo, la posibilidad de contactar con familiares a este lado del Atlántico es tarea ardua y difícil: “la única posibilidad -entiende- sería tirar por descendientes de la abuela Josefa y la tía Divina, pero a ellas les perdimos la pista, sólo sé que la abuela Josefa, cuando se casó su hija, dejó Dena para vivir con ella en Vigo o en Pontevedra”.

Medallas conmemorativas recuerdo de sus abuelos en Dena
    Estela Domínguez conserva como oro en paño un “punteiro” de gaita de su padre “porque, como se conoce que al viajar en tercera le permitían poca maleta, fue lo único que se trajo para acá como recuerdo. También conservo una hebilla toledana y una postal de la iglesia de la Peregrina en Pontevedra, incluso tuve un viejo monóculo pero se extravió”. De la abuela Dolores mantiene una pequeña cruz de madera negra con la que viajó desde Dena y sendas medallas conmemorativas del casamiento de sus abuelos más del bautizo de su padre en la iglesia de Santa Eulalia de Dena. De los “dos Eulogios” guarda además, como oro en paño, una carpeta con partidas de nacimiento, bautismales, de defunción y otros documentos, a la par que fotografías de familia que le sirvieron a para poner rostro a sus antepasados meañeses y que avivan ahora sus recuerdos y ansias por volver a la tierra de donde salieron sus abuelos y padre hace casi un siglo.


Estela Domínguez de niña bailando la jota con su padre Eulogio para el público español en Río Tercero, provincia de Córdoba
donde la familia veraneaba en los año 50











  
NOTA: Si tú puedes ayudarnos a encontrar los descendientes de la familia de Estela Domínguez en Dena (Meaño), o conoces a los protagonistas de alguna de las fotos aquí expuestas no dudes e ponerte en contacto con nosotros a través de nuestro correo de cabecera: 
fuentablanca@yahoo. es


OTRAS FOTOGRAFÍAS PARA EL RECUERDO

Eulogio Domínguez García con amigos en los 
bosques de Palermo en buenos Aires
Foto de bautizo de Eulogio Domínguez García con su
madre Dolores García Pardellas, Dena 1915




Eulogio Domínguez García (izquierda) con su reciente esposa Noemí Rivarrossa Bufil (derecha) junto con el señor Suárez (cenro), un vecino de Pontevedra que llegó a Buenos Aires a visitar a su hijo



















A la izquierda Eulogio Domínguez Méndez (el abuelo) en 1915-16 paseando por los bosques de Palermo en el Jardín Zoológico y sobre un puente de madera que todavía conserva este Zoo. A la derecha Eulogio Domínguez García (hijo) con 18 años cuando cursaba estudios de secundaria y perito mercantil en el colegio Carlos Pellegrini


El segundo Eulogio (Domínguez García) junto consu esposa Noemí disfrutando de las uvas en la casa materna de la abuela Dolores Garcia Pardellas en el barrio de la Paternal donde vivieron un tiempo recién casados


Una de las últimas fotos de Eulogio Domínguez García, cerca ya de los 80, con su esposa Noemía y su nierto Sebastián



domingo, 25 de agosto de 2013

VIVIENDO EN LA FRONTERA

Vivir en la frontera, a caballo entre ayuntamientos y localidades diferentes. Tres barrios del municipio de Meaño saben bien lo que es. Son los de Dadín, Nantes de Reis y Seixomil. El primero está dividido entre dos ayuntamientos y, ahí es nada, tres localidades diferentes, y los otros dos también lo están entre dos parroquias de concellos distintos. En los tres casos se trata de barrios de marcado carácter rural en los que los ayuntamientos de Meaño y Sanxenxo comparten titularidad.

Carmen Bouzada en su huerta de Dadín ante el mojón que separa Meaño y Sanxenxo
   De Dadín, siempre se dijo, que es un barrio partido entre dos ayuntamientos (Meaño y Sanxenxo) y tres localidades (Dena, Nantes y Vilalonga). Comprende unas 70 viviendas y en algunos casos las propias casas están literalmente en ambos concellos. “Este es un barrio internacional, y dentro de él esto es la pirenaica” afirma con sorna Carmen Bouzada a sus 85 años cuya vivienda está justo en el linde “hasta el punto -continúa-, de que si entro por el portal lo hago por Sanxenxo y si entro por la puerta lo hago por Meaño”. “De hecho en nuestra era -continúa- existe un mojón grande que delimita la frontera entre ambos ayuntamientos. Antes lo solían venir a pintar y marcar con números algunos técnicos por eso de los mapas, por ello nosotros no queremos quitar la piedra”.
   Pero alguna vivienda va más allá y se ha quedado, lo que se dice, literalmente en el limbo. El hijo de Elisa Camiña nos explica la paradójica situación de la casa de su madre: “Esto siempre fue Nantes -asegura-, de hecho, esta casa más esa vecina -señala-, figuraban en el antiguo PXOM de Sanxenxo. Pero Sanxenxo aprobó un nuevo PXOM en 2003 y modificó el linde, de tal forma que dejó las dos casas en el ayuntamiento de Meaño”. “El vecino -prosigue nuestro interlocutor- reclamó en el plazo de alegaciones e incluyeron su casa en Sanxenxo como estaba antes, pero nosotros no lo hicimos porque no nos habíamos enterado de la modificación”. “Ahora -continúa- fui al concello de Sanxenxo pero me dicen que es imposible hacer modificación alguna, por lo que esta casa y su finca están fuera de su PXOM, pero también lo están fuera del de Meaño porque allí ya no estuvimos nunca, esto es, estamos fuera de la normativa, a efectos legales no somos ni de un sitio ni de otro”.
   Lo peor de vivir en la frontera es que nadie tiene claros los límites, ni en las comisiones de fiestas “por lo que a veces nos vienen a pedir de Nantes para la fiesta del San Juan de O Santo, de Dena para el San Cristóbal… pero cada vecino es muy libre de dar o no” apunta Carmen Bouzada. Incluso Dadín, en su condición de barrio de frontera, tuvo su propia fiesta autónoma durante una década (finales de los 80 inicios de los 90), que fue la de la queimada “para la que aportaban dinero sólo los vecinos de Dadín, y se hacía aquí en el cruce -señala Carmen-, que es el límite entre los dos concellos, de tal forma que, dependía, unos bailaban o bebían la queimada en Sanxenxo y otros lo hacían en Meaño”.

Carmen Bouzada señala las tres caras del mojón que
delimitan el linde entre Dena, Nantes y Vilalonga
   Otro hándicap son los diferentes impuestos que se pagan dentro en un mismo barrio y que afectan además a algunos vecinos con propiedades a ambos lados. Todos coinciden en que las tasas de Sanxenxo, esto es, recogida de basura, saneamiento, obras en vivienda, contribuciones de fincas… todo son más caras en Sanxenxo. “Es una cuestión de categoría -apunta con ironía Juan Francisco Dopazo que, con 64 anos, nació y se crió en la parte del barrio que es Sanxenxo- el nuestro es un ayuntamiento de primera y Meaño lo es de segunda”. Él es de los que tiene fincas en ambos lados y para pagar las contribuciones de rústica “voy a Vilagarcía y pago allí todo, de lo contrario tendría que ir un día a Meaño y otro a Sanxenxo, y eso es un engorro”.
   Delimitar el Dadín de Dena y de Nantes parece claro, pero más confuso resulta hacerlo con el Dadín de Vilalonga, una cuestión sobre la que no se ponen de acuerdo ni los propios vecinos. Y es que esa parte del Dadín “de arriba”, asumida por generaciones, se encuentra con que ha sido renombrada hace más de una década por el concello de Sanxenxo como “Pedreiras” por lo que los vecinos tratan de adaptarse ahora a la nueva denominación “si bien nosotros, por tradición, siempre hemos sido de Dadín”.
   En la localidad de Lores otros dos barrios se encuentran en esta situación. Son los de Nantes de Reis y Seixomil. Este último agrupa tan sólo a siete casas habitadas, tres en Lores (Meaño) y cuatro en Nantes (Sanxenxo). En él, Dolores García es, a efectos legales, vecina de Lores “pero siempre me he sentido de Nantes”. Ella nos explica las paradojas de vivir en la frontera: “a mis hijos en su día no los quisieron en el colegio en Meaño y, después de muchas vueltas, logré que matricularlos en Sanxenxo; y cuando tuve nietos, como en Meaño les hacían falta alumnos, nos llamaban para que los lleváramos allí”. Dolores, cuya huerta atraviesa la línea de linde, se queja amargamente: “tuve el médico en Sanxenxo durante más de 40 años, pero hace dos recibí una carta que me obligaba a cambiarme para Meaño, y eso me queda a desmano porque para Sanxenxo tengo servicio de autobús por Nantes y para Meaño preciso de un taxi”.

La pista divide Dadín: o lado esquerdo é Sanxenxo, o derieto é Dena (Meaño)
Situación similar se vive en Nantes de Reis, un barrio de 14 viviendas partido también entre ambos concellos. “Tengo el coche y el médico por Sanxenxo -explica ante la cancilla de su casa Javier Tacón-, la iglesia es Nantes (Sanxenxo), el colegio que nos pertenece también es Nantes y nos vienen a pedir para las fiestas de Nantes pero, en cambio, la urbana la tenemos por Meaño y debemos votar en Lores que es Meaño”. Su mujer, Filomena, apunta un dato que complica más las cosas: “sí, tenemos el médico por Sanxenxo pero, en cambio, cuando tenía que venir una enfermera a nuestra casa para atender a mi padre, la de Sanxenxo se negaba porque decía que esto era Meaño y tuvimos que solicitar entonces que viniera la ATS de Meaño”
   Los que sí parecen tenerlo claro son los carteros, pero porque se guían por el conocimiento personal que tienen de los vecinos “dado que a mí me llegan cartas unas por Seixomil-Nantes y otras por Seixomil-Lores” apunta Dolores “pero ellos ya conocen nuestros nombres”. Cierto que en Dadín la cosa se complica “porque aquí tenemos doble numeración, esto es un nº 20 de Dadín por Nantes y otro nº 20 ahí arriba que es por Dena” indica Elisa “pero los carteros ya están acostumbrados, únicamente se arma algo de lío si viene uno nuevo  en vacaciones”.
   En cuanto a los servicios y limpieza de cunetas que ofrecen ambos concellos en estos barrios de frontera los vecinos entienden que los dos cumplen: “cuando por una parte llueve por otro orballa” lo resume a modo de refrán Elisa en Dadín “esto es, cuando vienen en un lado, el otro concello lo ve y, no queriendo ser menos, viene al poco”. Ver para creer.



domingo, 18 de agosto de 2013

conversas.com
Julián del Caño Abad
Agente jubilado de Extensión Agraria


Nunca es tarde si la dicha es buena. Al agente de Extensión Agraria Julián del Caño Abad, jubilado hace ya 13 años, le ha llegado por fin este verano un doble y merecido homenaje: el de los bodegueros del Viño de Autor en Meaño y el de la Festa del Albariño de Cambados. Nacido en Madrid hace 78 años Julián del Caño eligió Galicia para desempeñar su función como agente de Extensión Agraria. En 1970, bajo su dirección, se abrió la oficina de Sanxenxo que tenía también a Meaño y, por extensión, a O Salnés como ámbito de actuación. Él fue el hombre tranquilo. Su labor ha sido siempre reconocida por agricultores y pequeños bodegueros, muchos de los cuales le deben a él sus primeras pautas técnicas para profesionalizarse en el sector. A través de charlas, cursos, divulgaciones y libros su conocimiento llegó no sólo a los agricultores, que empezaban a apostar a finales de los 70 e inicios de los 80 por el albariño cuando todavía no existía consello regulador o su alumbramiento estaba en marcha, sino incluso a los centros escolares donde promovió clases e iniciativas agrícolas. A él se debe además la introducción del cultivo de la fresa y la técnica de los invernaderos en O Salnés.

“DE AQUELLA HABÍA DOS VINOS, EL CATALÁN Y EL ALBARIÑO, Y EL CATALÁN ERA EL MEJOR”


Julián del Caño en su casa de Sanxenxo 
  - ¿Cómo acaba un madrileño de origen descubriéndonos precisamente a nosotros el mundo del albariño?
     -       Cuando concursé, la última fase de la oposición como técnico de Extensión Agraria era hacer prácticas en una agencia durante dos meses. Yo entonces pedí como destino Galicia y me enviaron a Betanzos. Allí conocí a la hoy es mi mujer Olga, y así Galicia ya me enganchó para siempre, de aquí no me moveré nunca. Luego estuve dos años a Villalba, siete en Becerreá y, finalmente, en 1970 me asignaron para abrir y dirigir una agencia en Sanxenxo. El estudio de esta zona de O Salnés mostraba que aquí viticultura y huerta eran los sectores de mayor interés. En principio trabajé solo, junto con una administrativa, y promoví mucho la introducción de la fresa y la técnica de los invernaderos que aquí no se conocían, incluso organicé excursiones a Almería para que la gente los viese y hablase con sus propietarios. Pero al cabo de un tiempo me asignaron un compañero, José Carlos Porto, y decidimos entonces dividirnos el trabajo: yo no quería la viticultura porque no la dominaba y prefería la huerta, pero él tampoco la quería. Y aunque yo podía imponer mi condición de jefe de la agencia y asignarle la viticultura al final decidí quedármela yo a contra gusto…
-       No me diga.
-       Sí, y cuando me metí en este mundo descubrí que era maravilloso. Ahí empecé a formarme, investigar, escribir hojas divulgadoras, impartir cursos, no solo por parroquias sino hasta por barrios, y descubrí que a la gente de aquí, que era muy difícil de reunir, cuando le hablabas de uva y de vino acudía en gran número, tal era el interés. Luego vinieron algunos libros que publiqué… fue todo muy gratificante.
-       Meaño y Cambados le brindaban hace unos días sendos homenajes en su Encontro co Viño de Autor y su Festa do Albariño. ¿Qué suponen para usted estos reconocimientos?
-       Me encuentro por una parte sorprendido y por otra, lógicamente, encantado con ellos. Sorprendido porque hace ya trece años que dejé trabajar al jubilarme y, cuando ha pasado todo ese tiempo y aún se acuerden de uno, la verdad es que se agradece. Pero lo que más me gratifica es el cariño de la gente, que los agricultores, que fueron los quienes movieron todo para estos homenajes, aún se acuerdan de mí y de mi trabajo con ellos, y no sólo aquí sino también en Becerreá cuando tengo ido por allá, es algo que me reconforta mucho.
-       ¿Cómo eran aquellos primeros albariños que usted conoció en los años 70 cuando llegó aquí?
-       Cuando llegué aquí había dos vinos blancos: el catalán y el albariño, Y, por lo general, era mejor el catalán, el albariño era muchas veces un vino turbio, con excesiva acidez… sólo muy de cuando en cuando aparecía uno bueno. Y esos buenos fueron los que luego se tomaron como referencia, se empezaron a investigar y analizar para basar sobre ellos los parámetros que debía tener un buen albariño: su grado de acidez, de azúcar, de alcohol…   
Uva albariño madura en el momento previo a la recolección
-  ¿Cuál diría usted que es la característica fundamental que identifica un buen albariño?
-       Lo fundamental es el aroma. Recuerdo que un año fui catador en la fiesta del albariño de Cambados y de aquella se hacían dos catas: una “cata prima”, a la que concurrían en aquella edición 84 vinos, y en la que había que seleccionar los 12 caldos para la otra, que era la “cata final”. Aquel año sólo disponíamos de un día para hacer esa “cata prima” porque había allí catadores catalanes, asturianos, estaba una enóloga muy famosa que era Isabel Mijares… y no podían quedarse más tiempo. Y lo que hicimos entonces fue elegir los doce finalistas exclusivamente por el aroma, figúrate pues si es importante.
-       En su investigación supongo que también experimentó elaborando vino ¿o no?
-       Sí, recuerdo que a inicios de los 80, que fue cuando empecé todo esto, organizaba un concurso en Nantes: en una categoría se premiaba el racimo más grande de albariño y en otra el que mayor graduación. Un año trajeron tantos que recuerdo que decidí no tirar la uva que quedaba allí y se me ocurrió hacer por primera vez un poco de vino albariño… y reconozco que me salió bastante bien (risas). A partir de ahí seguí experimentando y en una pequeña finca en la huerta de casa planté algo de tinto, de catalán y albariño para probar y disponer para consumo propio. Después compré una finca en Nantes, ésta ya pensando más en obtener un rendimiento, y que luego incrementé hasta los 6.500 m2. Es una parcela que está en la cooperativa Martín Códax. Antes la trabajábamos en la familia pero que hoy se encarga ya Martín Códax, nosotros sólo vendimiamos y llevamos la uva.
-       A usted le cabe además el honor de haber sido la primera persona que publicó un libro técnico sobre el albariño.
-       Sí, fue en 1984 y se titulaba “El albariño, producción y elaboración”. Luego vinieron dos más, e incluso tengo escrita una última edición más completa y actualizada que mi mujer quiere que publique, pero que yo ya no, porque a estas alturas, cuando ya se ha escrito tanto, carece de sentido. Escribí aquellos libros porque me lo pidieron, yo no cobré un duro, los publicó la Xunta y Caixanova, y se distribuyeron de forma gratuita, por eso tal vez tuvieron tanta difusión entre la gente, pero supongo que ayudaron a la formación de muchos. Por cierto, el otro día me encontré en internet una persona que tenía un ejemplar  de estos a la venta y pedía cuatro euros por él (risas).
-       Con sus charlas, cursos y publicaciones usted contribuyó a modernizar el sector. ¿De qué innovaciones empezaba a hablarles de aquélla a los bodegueros?
-       Recuerdo de forma especial la fermentación maleoláctica, una palabra que hoy todos asimilada pero que de aquélla les resultaba extrañísima. Se trata de una segunda fermentación para bajarle el grado de acidez al vino. Yo tenía en la agencia un pequeño laboratorio, porque de aquella no había, y me venía la gente con sus vinos: “mire don Julián -me decían-, verá, e que non me fai a maleoláctica”. Yo les analizaba el vino… y, ¡8 de acidez!, así era imposible. Entonces les recomendaba calentar la bodega porque esa fermentación se favorece cuando el vino está a más de 18 o 20 grados, hay quien metía hasta una estufa en ella. También les empezaba a hablar de la importancia de las instalaciones porque para la primera fermentación, en cambio, se precisaba enfriar el vino, y ahí les incidía en las cubas de acero, por cuanto la madera, que era lo que empleaban, es un buen aislante y resulta difícil moldear la temperatura al vino que hay dentro.    
Con el presidente del Consello Regulador en Meaño
Hablando del momento actual y desde su conocimiento técnico. El gobierno tiene ahí en marcha una ley que mete al vino dentro de los alcoholes. ¿Qué opinión le merece?
-       Mal, muy mal, porque el vino es un alimento, su consumo moderado está incluso hasta recomendado por médicos y cardiólogos por los beneficios que aporta para la salud.
-       Dentro del sector ¿estamos asistiendo a una etapa, no de uso, sino de abuso de fitosanitarios?
-       En Galicia, con las condiciones climáticas que tiene, es impensable concebir en un vino ecológico, la uva no puede desarrollarse sin tratar con fitosanitarios porque tenemos una plaga terrible que es el mildiu y que obliga a tratamientos frecuentes. Si no lo hiciéramos a lo mejor tendríamos cosecha cada diez años. Lo que sí hay que hacer es que llevar un control sobre esos productos, su aplicación y respetar a rajatabla el plazo de seguridad de cada uno.
-       ¿Se está plantando albariño en exceso para lo que es el mercado?
-       Hay que tener en cuenta que este momento no se puede plantar libremente, hay que disponer de autorización y derechos de plantación que se pueden adquirir en cualquier parte de España y que obligan al arranque previo de esas cepas para plantar luego poder plantar aquí otras. El albariño es un vino de calidad como el Rioja o el Ribera del Duero, y estos vinos están defendiéndose bastante bien en este momento de crisis porque han descubierto nuevos mercados con la exportación a Estados Unidos y a Europa, y ahora apuntan ya al mercado chino.
-       ¿Es Meaño la cuna del albariño?
-       No se sabe, se hablaba de que en Padriñán, Nantes, algo de Meaño tal vez… que por ahí empezó el albariño, son teorías. Nosotros incluso hicimos un viaje a Italia para conocer una uva que llamaban allí también albariña, pero la verdad que no se parecía en nada a la nuestra.
-       ¿No cree que Meaño, siendo un concello con importante peso agrario y vitivinícola, situado además en el centro geográfico de una comarca como O Salnés, mereció haberse quedado con alguna agencia u oficina agraria o ligada al mundo del vino?
-       Sí, recuerdo que cuando se creó la agencia de Extensión Agraria en Sanxenxo había un sector que quería que en realidad esa agencia se montara en Meaño, porque era un concello más agrario. Yo mismo reconozco que aquella agencia hubiera estado mejor en Meaño, cierto que en mi caso personal prefería estar en Sanxenxo, pero esa es otra cuestión, a nivel de agricultura hubiera estado mejor planificada en Meaño. También la sede del consello regulador la querían en Cambados, en Meaño… Recuerdo que en Meaño se ofrecía incluso una casona preciosa de piedra que hay cerca del centro (en referencia al Pazo de Lis). Pero también la querían en la zona del Rosal y al final se puso la Diputación por el medio y Pontevedra pudo más y se la llevó.
-       Llevamos hablando todo durante toda la entrevista, y de hecho se habla siempre, de albariño y no de Rías Baixas. ¿Por qué la denominación de origen no adoptó ese nombre?
-       Porque a una denominación no se le puede poner de nombre una variedad de uva. La denominación de origen lo que indica es la zona geográfica donde esa uva de produce. Y ya de aquella, que había una denominación específica previa, se contemplaba la uva albariño del sur, sobre todo en la zona de O Rosal, y había que incluirla, por eso se adoptó el nombre Rías Baixas.
-       Tengo un amigo que es voluntario en Nicaragua y que se llevó cuatro cepas de albariño para plantar allí. ¿Qué le digo, tendrá uva albariña en Nicaragua?
-       Sí, puede ser. Yo mismo me llevé tres cepas para plantar delante de la casa de mi madre en Soria porque quería hacer con ellas una pequeña parra, y te digo que dan de maravilla. Esto significa que la uva albariña puede darse en muchas partes, el caso más cercano que tenemos es Portugal. Ahora bien, con esa uva de Soria, Portugal, Nicaragua llegado el caso, no se elaborará un vino Rías Baixas, ese vino sólo se puede producir en esta zona geográfica.
Julián del Caño impartió agricultura en el colegio de Dena
    - Para finalizar no quiero dejar la ocasión para recordar que usted impartió clases de agricultura en el colegio de Dena durante unos años, a razón de una sesión semanal en horario lectivo que se brindaba a alumnos de diversos cursos. Yo me cuento entre los niños que asistían a aquellas clases donde, por ejemplo, explicaba cómo plantar y cultivar fresas haciendo uso del plástico negro para aislar el suelo.
    -  Sí, recuerdo que estaba de directora Lourdes Reboiras y llegamos a montar incluso un invernadero. Todavía hay gente que me lo me lo dice y, la verdad, es que fue una experiencia entrañable y muy gratificante. Luego dejé esas clases cuando vino un director nuevo con otras ideas y que no quiso continuar aquella experiencia. Pero sí, guardo un grato recuerdo de todo aquello.


miércoles, 31 de julio de 2013

MEAÑO ACLAMA Á BUMM NO SEU REGRESO TRIUNFAL (e VIIi)

NOTA: ENTREVISTA "VIÑO DE AUTOR" EN "MEAÑOLEANDO"


A BUMM sobre o escenario da Praza da Feira nada maís chegar e coa banda infantil el pirmeiro termo

    Onte martes 30 de xullo, ao fío xa da medianoite, regresaba a banda Unión Musical de Meaño depois de terse proclamado o pasado domingo campeona da sección primeira no “World Music Contest de Kerkrade”, onde competía con 18 bandas máis seleccionadas dos cinco continentes Unhas 800 persoas agardaban á formación na Praza da Feira nun recibimento onde non faltou de nada: música con gaiteiros e a banda infantil, pancartas, bocinas, globos, confeti, champán… A expedición apeábase dos autobuses ao final da Rúa Salnés e percorría a pé pola estrada, coa policía local mailos gaiteiros de Penaguda diante, os 200 metros ata a Praza da Feiras. Exultantes, entre cánticos de “campeones del mundo” e portando unha pancarta onde se podía ler “Unión Musical de Meaño, campións 1ª sección WMC Kerkrade 2013”, os 92 compoñentes entraron cunha ledicia desbordante na praza completando entre aplausos o corredor ata o escenario onde proseguía logo a festa durante case tres horas. Unha vez alí micrófono en man, o trombonista Juan Portela oficiou de improvisado speaker dando paso ao presidente Manuel Arosa, Manuel Lage “Gayoso”, a alcaldesa Lourdes Ucha, o director David Fiuza e outros, a maioría coa voz rota por tanto berro e festa. Mentras, abaixo, a banda infantil intercalaba pezas, ás ordes do veterano mestre Padín, outrora mítico compoñente da BUMM.


Momento da entrada exultante ao pe das escaleiras da Praza de Feira
   O triunfo en Kerkrade supón todo un fito, non só para a formación meañesa, senón para toda Galicia por canto nunca antes unha banda galega conseguirá este triunfo, e só unha o lograra de toda España. E non só iso, senón o de ter gañado conquerindo a máxima puntuación das 200 bandas de tódalas seccións do certame, polo cal que recibíu o preciado “timbal de ouro”, amén de quedarse a tan só décimas do récord histórico de todo o festival. O director David Fiuza recoñecía que “este foi sin dúbida o logro máis importante da miña vida, e creo que o será por moitos anos, é o máximo ao que se pode aspirar cunha banda de música no mundo”. Un Fiuza que, unha vez no escenario pedía apoio para a BUMM e recalcaba que “un logro así só se pode conseguir nun pobo con xente tan nobre e con tanto amor pola música como é Meaño”.
    O momento máis emotivo da festa sobre o escenario vivíuse cando Juan Portela adicaba o triunfo aos presentes, a Jorge Domínguez e ás vítimas do accidente de tren en Santiago. O nome no rexidor finado “sin o cal non estariamos nós hoxe aquí” -dixo- foi interrumpido polo aplauso máis cálido e longo da noite. Acto seguido, na honra dos mortos de Santiago, gardouse un minuto de silencio que rematou coa enoación do himno galego por parte de tódolos presentes.
Logo saudaron por seccións os 92 compoñentes da banda en Kerdrade, oficiando de speaker en cada unha o máis atrevido para presentar con doses de humor e inxenio aos seus compañeiros de corda. Ao momento non lle faltou nin a gracia nin o bico dalgunha parella sobre o escenario ao máis puro estilo Casillas.

David Fiuza diríxese ao público
    José Padín, clarinete da banda desde que esta reapareceu en 1985, recoñecía que “si o pasado ano Lalín celebrou o seu cuarto posto neste misma sección de Kerkrade coma un triunfo imaxínate como podemos estar nós, e a ledicia máis grande nos meus 28 anos aquí”. “O certo -continúa- é que traballamos moi duro preparando o certame desde fins do verán de 2012, e estos días en Holanda os ensaios moi intensos. Ainda así algúns máis novos aínda tiñan forzas para festa polos corredores do hotel ata altas horas da madrugada, agás na última noite, nesa todos estaban moi concienciados e a partir da medianoite non se oíu un ruido.” Padín rememora o momento del fallo de xurado: “nada máis publicarse a puntuación nas pantallas -asegura- houbo un momento de confusión, pero David, que controlaba todo iso, enseguida foi consciente de que gañaramos e empezou a gritar, daquela todos nos desbordamos”. “Durante un par de minutos -continúa- todo foron berros de ledicia, pero desa os máis novos empezaron a chorar coa emoción, e iso nos contaxiou a todos, daquela eu díxeme: pois haberá que chorar, e así foi”.
Francisco Javier Morgade (dereita) xunto con Andrés Hay
    O anterior director Francisco Javier Morgade viaxou tamén coa formación a Holanda: “Aínda que non son natural de aquí -afirmaba- eu síntome de Meaño desde que dirixín esta banda e fun mestre da escola de música, polo que sempre que podo estou co eles. Gañar o festival máis importante do mundo coa banda que máis quero é o máximo ao que un pode chegar”.
   O director David Fiuza, ao quen se lle cantou o “Fiuza quédate”, foi agasallado cunha bandeira do WCM Kerkrade asinada polos músicos da banda. El recoñecía que o festival tiña para el a su dose de emotividade pola anunciada marcha en setembro “pero son ciclos da vida que un compre”. Sobre a motivación dos múscios no concerto en Kerkrade entendía que “a nosa adicatoria previa ás vitimas do tren de Santiago e o minuto de silencio que se gardou antes de empezar contribuíu a crear una atmósfera especial que axudou na concentración e na sensibilidade dos músicos á hora de interpetar e iso notábase”. “Certo -recoñecía- que nós iamos pensando en disfrutar e transmitir, non en gañar porque en Kerkrade hai moi boas bandas, incluso alguhas prefesionais, e foi unha verdeira sorpresa, pero Meaño merece isto e máis”. 


AQUÍ VOS DEIXAMOS ALGUNHAS FOTOS DA FESTA. Permañece atento, en vindeiros días publicaremos máis fotos de Kerkrade. Grazas a todos os que mantiveches aberto o Ventanuco nestos días, agardamos ter sido unha canle útil.

A Praza 30 minutos antes.
- Hai que estar guapo para a recepción, deixa que te peino

Padín alecciona a un xoven compoñente da banda infantil
- Non vos deixedes impresionar, vos tamén podedes facelo moi ben hoxe

A banda entra bailando e cantando na praza: algarabía plena


En dirección ao escenario
- Ei rapaza, que che trabo unha perna!


Sobre o escenario: "Caaampións do mundo... la ra la ra la...


A banda en pleno sobre o escenario. Abaixo a banda infantil:
- A ver Padín... empezamos, ou que?

- Padín, Padín, Padín...!
Padín, emocionado, mira ao escenario que o aclama
















Manuel Lage "Gayoso" puxo a nota de humor
O presidente Manuel Arosa diríxese ao público







David Fiuza mostra o "timbal de ouro" e Juan Portela o estandarte ddo WCM Kerkrade






Empeza a presentación das diversas corrdas da banda...
...e mentras tanto roda o cava...

Outra panorámica co público ao fondo


Parte da corda dos clarinetes


Motivo da camiseta na parte traseira
- Vou camiño Ker - kra - de!
- Somos o número un...
-Estou aquííí...!