MÚSICA Y CANTO PARA EMOCIONAR EN PRIMAVERA
La soleada tarde invitaba al público ayer sábado
(por 25 abril) a disfrutar del Festival de Bandas de Música Populares en
Meaño. Considerado el decano de su género en Galicia, el evento congregaba a
las bandas Xuvenil de Barro, la lalinense de Vilatuxe y la Unión Musical de
Meaño.
Abría con el tradicional desfile de las formaciones
por delante del consistorio, para luego dar paso a la sucesión de conciertos en
la Praza da Feira, cubierta por una carpa para la sombra del público. De los
tres conciertos nos quedamos, sobremanera, en la Xuvenil de Barro, con “The
Last Letter From Mourdoch” de Masanori Taruya; en Vilatuxe, con su
interpretación de las “Danzas Armenias”
del Alfred Reed; y en, la Unión Musicla de Meaño, con la renombrada “Turbina” de Phillip Butters. (Vídeo: momento de pasacalles de la BUMM)
Pocos al
aire libreEl director de la BUMM Diego Javier Lorente reconocía
que "no estamos en la época dorada de las bandas de música en Galicia,
porque la covid dio mucho para atrás en todo lo relacionado con la cultura, y
en la música bandística también, por lo que queda mucho para recuperar lo
perdido y la mentalidad de las nuevas generaciones no ayuda". En cuanto este formato de festivales al aire libre -aclaraba
el director de la BUMM Diego Javier Lorente- "hubo muchos en sus años,
pero hoy sólo persisten este de Meaño y otros tres en Galicia, el resto se han
ido a interiores".
Pocos al
aire libre

La Unión Musical de Meaño en su pasacalles de presentación
Reinventarse
El Festival de Bandas de Meaño, visto lo visto en los
últimos años, siempre desde el público -y esto es opinión-, llama a un giro. El
pasacalles de inicio evidenciaba una escasez de público tal que, mismo este año,
hizo prescindir en las bandas de algunos saludos de rigor a algunas aceras, que
estaban vacías de público. Bajo la carpa, atrás quedaron los llenos de otrora, y
ayer reunía a 350 personas de las 450 sillas dispuestas por una organización
que se desvive en que todo esté a punto con gusto sublime.


Final del concierto de la BUMM
En este siglo vivimos en la generación que, por encima
de escuchar, ve, cuando te dicen “voy a ver un concierto”, no “voy a escuchar
un concierto”. Y en el festival meañés, lo de escuchar sí, lo de ver es otra
cosa. Los conciertos de clásica o de bandas, se degustan hoy en un espacio donde,
amén de la escucha activa -sin sonido exterior que lo interfiera- la penumbra
en el patio de butacas que invita a rumiar el arte, el graderío permita ver a
la orquesta -o banda-, pudiendo el espectador dirigir la vista allí donde están
los compases protagonistas lo requieren en cada caso.

Al festival lo salva la pasión de las familias de los músicos, mas este formato es complicado captar melómanos del exterior, al margen de las formaciones musicales presentes. Lejos de una crítica, estas líneas no son otra que una invitación a la reflexión y recuperar parte lo perdido cuando la covid, que nos comentaba el maestro Lorente López.
Meaño Canta
El “Mes de Música” que, debemos a la familia de la
BUMM y los profesionales EMMM cuenta en los últimos años también en la emoción
de las voces blancas y su “Meaño Canta”. En esta edición fueron
86 los escolares entre 7 y 14 años los que el domingo 19 se avinieron a
participar en una iniciativa que se impulsa, sobremanera, merced a la perseverancia
de la soprano lírica vilagarciana, Marina Penas, y los docentes de la Escuela, Juan
Portela y Vanesa Dopazo.

Actuación de los coristas de "Meaño Canta" y Vanesa Dopazo en la flauta
Escolares,
sobre todo meañeses, pero también otros llegados desde Sanxenxo, Ribadumia,
Vilagarcía y Cambados, ávidos de esta convivencia. “La música -explicaba Marina
Penas- es el lenguaje más universal de todos, cantar nos une a los seres
humanos, con el canto podemos expresar nuestros sentimientos con el instrumento
que todos tenemos más cerca del corazón: la voz”.
Fue
una jornada de formación intensiva de siete en horario de mañana y tarde -con altos
para almuerzo y merienda que servía la organización-, aprender repertorio y
realizar ensayos. Y, por la tarde, a las 19:00, con suma puntualidad, la coral que
se fuera gestando durante la jornada, ofreció desde el graderío del pabellón su
concierto ante las unas 150 personas apostadas en las sillas dispuestas sobre
la cancha. (En el vídeo, Marina Penas explicando el proyecto y e valor del canto)




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