sábado, 27 de junio de 2026

 

EN NOMBRE DE LA DIVERSIDAD


La ludoteca estival meañesa, que ofrece un total de 80 plazas para escolares nacidos entre 2014 y 2022, reserva 5 para niños con una discapacidad reconocida entre el 30 y el 60 por ciento, y sin problemas de movilidad, si bien dejando fuera a escolares con un grado mayor a ese baremo.
Y de este último caso se hace eco la meañesa Noelia Lobato Tarelo, vecina de Dena, que ha denunciado socialmente la situación de exclusión con uno de sus hijos que, con un grado de autista severo y TDH, no fue admitido para poder integrarse en una ludoteca municipal que, paradójicamente, reza bajo el epígrafe “Somos Iguais-Corresponsabilidade 2026”. Un proyecto que llega co-financiado entre el Ministerio de Igualdad del gobierno central (75 por ciento) y la Consellería de Política Social e Igualdade de la Xunta de Galicia (25 por ciento restante). En el reparto fijado, para las ludotecas meañesas (navidad y verano) se falló una cuantía de 18.032,99 euros.


Noelia Lobato y su hijo en una foto de archivo


Noelia Lobato lamenta que “cuando se fijaron las bases en el concello eran conscientes de que, al fijar el 60 por ciento como tope, iban dejar fuera a mi hijo porque conocían su caso, más excluir también a cualquier otro que pudiese estar en esta situación, tanto ahora como en el futuro si esa base se mantiene”. A su hijo, Anxo. L. P., con sus 7 años de edad, explica su madre, “en este curso le revisaron la discapacidad, subiendo su grado a un 85 por ciento”. “Ya en diciembre -añade-, cuando la ludoteca navideña, tuve que pelearme con el concello para que, al final, fuera admitido, pero en esta ocasión para el Ludoconcilia de verano ya no han accedido, en base a la condición fijada como tope de discapacidad”. “Claro que él -explica- es un niño que tiene sus limitaciones, que no ha avanzado cómo se podía pensar para su  edad, pero que en el patio del colegio juega con los niños y mismo se relaciona con ellos a su manera”.
“Es de lamentar -agrega-, que alcaldes y políticos aparezcan en actos con globos violetas en apoyo a la causa cuando el día del autismo, entonces se fotografíen como apoyando la discapacidad, para luego, en la práctica, nada de nada, marginan a estos niños y con decisiones como esta los excluyen socialmente”.


Anxo,a  sus 7 años, jugando esta semana en el parque de la Rúa Nova en Coirón

 
Concello, Ministerio y BATA
Desde el Concello de Meaño, el regidor le explicó, contestándole vía wsp a la reclamación formal interpuesta por la vecina (siempre según la versión de esta última), que “el concello carece de los medios adecuados (para atender el caso)” y que, con ese grado de discapacidad, el niño “debe acudir a un centro especializado”. Y es que atender a niños, según la norma, en los que la discapacidad sea superior al 65 por ciento, se precisa de un monitor o cuidador añadido para poder ofrecerle la atención personalizada que el niño pueda requerir. Ello, en la práctica, pasaría en cualquier ludoteca -como en el caso de la municipal meañesa- por una aportación económica para afrontar estos dos meses.


Noelia Lobato lamenta que, añadido, la negativa complica su situación familiar “porque los dos progenitores trabajamos, y más aún en verano, por cuanto regentamos locales ligados al turismo, y tenemos dos hijos autistas, este que es el mayor, con grado más severo”. Aún así la madre, dispuesta a pelear la causa, ha elevado también una queja formal a la Valedora do Pobo de Galicia y al Ministerio de Igualdad “y lo hago -precisa- no ya por mi hijo, porque este verano el concello no lo va a subsanar, pero ni ánimo es visibilizar los casos niños con discapacidad en este y otros ayuntamientos de Galicia donde puedan quedar fuera por normas excluyentes como estas”. 


En la queja que  trasladó esta madre al Ministerio de Igualdad del gobierno central, éste, en contestación a su escrito, le refiere que "la organización concreta de las actividades y la gestión de los servicios señalados corresponde (...) a la Consellería de Política Soical e Igualdad de la Comunidad Autónoma de Galicia (...) y al Auntamiento de Meaño que desarrolla Ludoconcilia a través de una subvención que le otorga la Consellería". Cierto que el Ministerio le precisa a a esta madre que "de los hechos que expone podrían derivarse cuestiones relacionadas con una posible discriminación por razón de discapacidad en el acceso a servicios públicos", razón por la que le recomienda que "dirija su escrito a la Dirección General de Derechos de las Personas con Discapacidad" (aportándole  dirección y correo-e al que remitir su queja), un paso que apresta a dar ahora esta madre.


Mario Trigo, presidente de BATA (Asociación para el Tratamiento del Autismo) reconoce, "en le entrevista mantenida eon el alcalde de Meaño sobre el particular lo vi muy a la defensiva, anteponiendo el tema de económico a cualquier otro, y no hubo opción”. “Bajo mi opinión -explica- los concellos, o abren las ludotecas públicas, a todos los niños o no las abren, porque limitar el acceso, a unos sí y a otros no, nunca debería ser una opción”. Desde su experiencia de años con el mundillo de la discapacidad, reivindica que “aún siendo consciente de que los recursos de las administraciones son limitados, apelamos en pro de un reparto equitativo porque luego, a la hora de la verdad, la discapacidad siempre se queda fuera”.
“Si las personas con discapacidad -agrega- son de pleno derecho, tienen también los mismos que el resto, no debería caber la opción de excluirlos”. En esa lucha por visibilizar la discapacidad, opina, “bajo mi punto de vista, el primer paso es normalizarlo, y el segundo es la inclusión social”. Por ello el presidente de BATA hace un llamamiento para que, en el futuro, “el Concello de Meaño y otros en situación similar enmienden su posición, y nunca excluyan a las personas en función de su grado de discapacidad”.


Madre e hijo en una imagen de archivo familiar
 

Norma y opinión
El BOE del 20 de mayo de 2026, en el que el Ministerio de Igualdad regula su plan “Corresponsables” -fijando ese documento una aportación de 142.500.000 euros para este plan-, incide en la necesidad de acometerlo con “un enfoque global para el cuidado de los menores facilitando una asistencia extraescolar asequible, accesible y de alta calidad para los niños y niñas que asistan a la escuela primaria (cobertura extraescolar y de vacaciones), incluidos aquellos con discapacidad o con necesidades educativas especiales”.


Añadido, el documento establece que “tendrán acceso prioritario a los servicios las familias que cumplan con alguno de los siguientes requisitos (…): Familias con alguno de sus miembros con discapacidad reconocida administrativamente”. Una condición esta última, en relación a la discapacidad, que también contempla literalmente el DOG del 22 de enero de 2026. Y en ninguno de estos documentos se precisa grado alguno de discapacidad.
Cierto que los concellos, establecen la norma y podrán acogerse en sus bases a establecer condiciones propias. Y, entre ellas, Meaño ha fijado ese baremo de entre “el 30 y el 60 por ciento”. Así las cosas, el gobierno local no incumple la norma y las condiciones establecidas son legales (pero ¿son legítimas?). Ahora bien, y esto es opinión, en relación a la discapacidad: ¿Qué grado de hipocresía tienen los políticos -y la sociedad-? ¿Por qué distancian sin pudor las palabras, que tanto entonan con pompa, de las acciones que luego ejecutan?
¿Es reprobable excluir a la discapacidad o cabe la opción de buscar soluciones y puntos intermedios para una inclusión real? ¿Qué camino cabe tomar? Todo se reduce a una cuestión de disponibilidad económica en un concello en el que, en el último pleno, y curiosamente, el regidor Carlos Viéitez se preciaba diciendo: tenemos un remanente de tesorería de 4,5 millones de euros”.


En pro de la discapacidad
Empatizar (capacidad de percibir, comprender y compartir los sentimientos y pensamientos de la otra persona) es una de esos verbos que suena bien y que siempre mejora cualquier argumento. Los políticos suelen usarlo. Desde desde este humilde Ventanuco, empatizamos, pero de corazón, con las causas justas, que son las de los que están abajo, de los que sufren, las de aquellos que la vida les hace nadar contra corriente desde que nacen. La de Noelia (y Anxo) es una de esas causas por las que cabe luchar, y persistir en pro de todos aquellos niños que puedan verse excluidos por su discapacidad.
 
Nota final: Tras pelearlo y buscar alternativas, esta madre acaba de encontrar a última hora con la buena respuesta del campamento de un club deportivo saliniense que acogió al niño en su diversidad. Una alternativa que le llega de fuera de este Meaño suyo. “Cuando eliges la esperanza, todo es posible” (Christopher Reeve / Superman)


Todas las fotos de este reportaje han sido facilitadas por la familia y su publicación autorizada


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