domingo, 12 de noviembre de 2023

 

La localidad meañesa de Lores se reencontró con su historia a través del cine. Emociones y recuerdos se aunaron en los mayores que recordaban el rodaje, y actuación, en la película “La joven casada” (Mario Camus, 1975), protagonizada por la sex simbol italiana Ornella Muti. Una proyección y un coloquio entrañable para revivir -o conocer- un episodio que languidece en el pasado evocado, y que servía también para descubrir el personaje de José Calviño, que fue el político más importante de la historia meañesa volcado con su galleguismo en la II República.



ORNELLA MUTI ILUMINA LORES
 

La proyección “La joven casada”, parte de la cual se rodara en Lores en los 70, encandiló de nuevo a parroquia. Lo hizo en el cine de barrio organizado por la asociación G.A.M., y su foro de debate-coloquio “A Cova do Trasno”, que por primera vez salía de Meaño para inter-parroquializarse.
Para ello, la Casa de Cultura de Lores, acogió la proyección en gran formato. Se hacía posible además merced a la colaboración del grupo de mujeres de la Comisión de Festas de Lores, que asumieron el preparar un chocolate caliente que, acompañado con bizcochos, se dispensó en un descanso, y que pudo degustar el medio centenar de vecinos que se congregó en la cita.


Un momento de la proyección en Lores, con Ornella Muti en pantalla
 
Un meañés para la historia

El cine-forum se iniciaba con una presentación, en en la que tiraba de imágenes y un power-point diseñado para la ocasión, centrando las figuras del director Mario Camus, Ornella Mutti y la mención a Pilar Bardem, en unos de los papeles secundarios en el film. Y, a la par, centrar la casona de los Calviño en Lores, elegido como uno de los espacios protagonistas de la película. Y, de la casona, el que fuera su dueño por legado familiar, José Calviño Domínguez, un personaje desconocido hoy por la historia meañesa, considerado así el político más importante alumbrado por el concello meañés. (En la foto, José Calviño Domínguez, 1933)
A los parroquianos les sorprendió descubrir su carrera política ingente en la II República. Agrarista republicano, vinculado a las Irmandades da Fala, este meañés, abogado de profesión, ejerció como  Gobernador Civil de A Coruña, Pontevedra, Vizcaya y Sevilla, amén de diputado en Cortes republicanas, elegido para ello 1933 y 1936, cuando se truncó con la Guerra Civil.
Temiendo la represión franquista, Calviño Domínguez tuvo exiliarse a Biarritz (Francia). Enfermo de cáncer y tras tras somenterse a atención médica en París, el gobierno franquista le permitió regresar a mediados de los años 40 para fallecer en Madrid. Su deceso acaecía en 1947 y, por expreso deseo suyo, y como última voluntad, su cadáver fue trasladado en tren para ser enterrado en su Lores natal.


El meañés José Calviño, en foto de época con insignes gallegos

Actores locales
Admiración y emoción se citaron en la sala, con el murmullo de satisfación del público cada vez que la película mostraba una imagen del centro de Lores, o mismo descubrían a parroquianos que habían, participado como paseantes y actores ocasionales. Así, la aparición de Herminia Budelo, cuando saliendo de la casona de los Calviño, le decía a Ornella Muti, al entrar ésta en la finca, la frase “el doctor no está en casa”. O cuando Rotilio Bermúdez, petaba con urgencia a la puerta de la consulta del médico (Jorge, interpretado por Pedro Díez del Corral), y al abrirle, Rotillio dice: “¡Doctor, un accidente en el puerto! Hay un hombre herido!". "Que es lo que tiene?" pregunta el médico; "No lo sabemos bien, pero dese prisa" contesta Rotilio, mientras otros vecinos, entre ellos, Secundino Rosal (Lores) se levantan en la sala de espera para interesarse por lo ocurrido. Añadido, Manolo Rosal "da Congostra", que aparecía de refilón mientras el doctor le explora a raxos-x en su consulta, y luego llegaba en un taxi de Meaño el médico a la casona dos Calviño. Allí, al apearse, les recibe Matilde Dóce y Dolores Domínguez en el portal de la entrada, y uno de ellas pregunta "¿como está mí marido, doctor? Y antes, Alicia Domínguez Balboa, en el consultorio del médico, cuando éste exploraba a su hija sentada en el sillón.

El grueso del equipo que rodeaba la película se alojó durantes esas semanas en el Hotel Rotilio en Sanxenxo. A la postre, resultó en elo económico una bocanada de aire e para sobrellevar el momento. Únicamente Mario Camus, Ornella Muti y Mark Edwards, se alojaron aparte en A Toxa.

Un momento de coloquio en la presentación de la película
 
En la tertulia final, mientras compartían en último chocolate caliente de la velada, algunos reconocían, que, cuando la versión proyectada en 1975, “que yo vi, con esta en tres ocasiones” afirmaba uno de los parroquianos, “se han cortado ahora algunas escenas, como la que se veía a Manolo da Congostra bajando todo Galiñáns con su taxi llevando a Ornella Muti (Camino en el película)”. Un Manolo que, a sus 82 años y presente en la sala, era el único lugareño vivo que actuara en la película de Camus, y que rememoraba la escena. “Bien me acuerdo yo -comentaba otro parroquiano-, que vi esta película en el cine Don Juan e Vilalonga a inicios de 1976, pero en aquella proyección no aparecían las dos escenas de ahora, donde se contempla a Ornella Muti con su senos desnudos, ¡válgame Dios en aquello tiempos con la censura!”. “Si las hubiera visto de aquélla -agrega con sorna-, ¡cómo olvidarlo! bien me había acordado hoy de los senos de Ornella” (risas).


El vecino de Sanxenxo, Rotilio Bermúdez Otero:"Hay un accidente en el puerto, doctor" , y al fondo el vecino de Lores, Secundino Rosal

 
“Ornella en pelotas”
Durante aquella semana de grabación en 1975, Lores, recuerdan los vecinos, fuera un hervidero. “Mario Camus -comenta a sus 70 años desde Málaga, Begoña De Eguía, nieta de José Calviño- había ofrecido a mis padres un cuantía de dinero muy generosa para grabar en la casona, una oferta que no podían rechazar”.  Mismo un parroquiano recordaba en la tertulia que Avelino De Eguía -quien vivía con su mujer Mª Carmen Calviño en la casona- haciendo honor a su carácter vasco, se jactó durante tiempo diciendo “en esta casa, Ornella Muti grabó la película en pelotas”.
Otros en la sala, niños entonces, rememoraban el momento, asistiendo a la grabación de escenas encaramados al muro de la finca “como la secuencia de la escalera -en que Ornella Muti subía dejado su esposo- y que se repitió muchas veces”.


La casona solariega de los Calviño con su imponente escalinata

“Lores -recordaba otro parroquiano- fue una fiesta aquellos días: en unos años en que aún no había luz pública, todo el centro estaba iluminado, contaba grandes cables eléctricos tendidos por la carretera, más un camión enorme con las dinamos y focos para dar luz a las escenas nocturnas”. El colectivo G.A.M. aprovechaba la ocasión para hacerse eco de su lamento de que el concello meañés nunca hubiera puesto sus ojos en adquirir casona y finca para convertirlo en patrimonio público, aprovechando la línea de financiación que ofrece la Xunta para casos así. La casona vino pasando así en los últimos años de mano en manos privada. Uno de los que la visitaran en su día, y se mostrara interesado en adquirirla, según refieren los vecinos, fuera el propio Mariano Rajoy. La última compra de la casona, cambiando de dueños, se efectuó esta año pasando a manos coruñesas.


FOTOGRAMAS DE LA PELÍCULA CON VECINOS DE LORES...


Herminia Budelo a Ornella Muti: "el doctor no está en casa"


Matilde Doce y Dolores Domínguez: "¿cómo está mi marido, doctor?"


Dolores Balboa, al fondo en el centro


El doctor llegando a la casona de los Calviño en un taxi de Meaño

Secundino Rosal y su padre Nicanor


Manolo Rosal "da Congostra", a la derecha,
saliendo de la consulta del médico

Ornella Muti entrando en la finca de la casona solariega de los Calviño,
por el portal de la parte de arriba

Fotograma en la galería del Pazo de Quintáns en Noalla

Ornella Muti, llegando a la escuela unitaria de Dadín, donde impartía clase su madre en la ficción


Agradecemento da Asociación G.A.M. a...

Comisión de Festas de Lores, mulleres de valía que sempre empurran pola parroquia, e que prepararon con mimo para a ocasión un chocolate quente que se serviu con biscoitos entre os veciños no descanso da sesión.


Un momento da degustación do chocolate quente

lunes, 6 de noviembre de 2023

Extra...!

A COVA DO TRASNO… EN LORES

De mans da Asociación Cultural e Deportiva G.A.M., o foro de debate-coloquio “A Cova do Trasno”, segue a reinventarse inter-parroquialízandose nesta entrega de outono. Lores é primeira parroquia elexida, co gallo da proxección de película “La joven casada”, dirixida por Mario Camus e protagonizada pola sex symbol dos anos 70 Ornella Muti. Una película estrenada o 17 de novembro en 1975 (tres día antes da morte de Franco), e que fora grababa en gran parte en Lores, con centro na “casa dos Calviño”, contando mesmo como actores ocasionais ou paseantes de fondo de escena a veciños de Lores.
 
Será este vindeiro venres 10 de novembro no salón de actos da Casa de Cultura de Lores, e con entrada libre ata agotar aforo. Antes, centraremos a escena e a casa mater desta película, que fora propiedade do político máis importante da historia de Meaño, o gran descoñecido e que a memoria nunca se afanou en rescatar. Nós farémolo este venres no marco deste acto cultural enmarcado nun cine-forum para non esquecer.


 
Desde aquí, o chamamento aos veciños de Lores, maiores que lembra a película e mozos que nunca a viron. Un convite que extendemos tamén a todos aquelas xentes de Meaño e dos arredores ávidas de coñecer (e ver) este episodio que marcou unha época. Porque “A Cova do Trasno” atrévese co que outros non fan, nun formato fresco, directo e entrañable, no que normalizamos o Meaño plural con todas súas cores, e onde o protagonismo é para xente que quere conversar. Sen ti, non sería posible. Non faltes!.


FICHA TÉCNICA
Director: Mario Camus
Duración: 99’
Xénero: drama.
Intérpretes: Ornella Muti, Pilar Bardem, Antonio Casas, Mª José Alfonso.
Sinopse: A crise matrimonial dunha nova parella burguesa.  
 
MARIO CAMUS:

Dirixiu películas, como “Los Santos Inocentes”, “La Colmena”, ou “La Ciudad de los Prodigios; e series de televisión como “Los camioneros”, “Curro Jiménez”, “Fortunata y Jacinta” ou “La forja de un rebelde”.
Premios: Oso de Ouro en Berlín (1983) por “La colmena”, gañador do Festival de Cannes (1983) por “Los santos inocentes”, Goya de honra (2011).
 

ORNELLA MUTI:
Protagonizou películas como “A última muller”, “O solterón domado”, “Perversa”, “Muerte dun corrupto”, “O conde de Montecristo”, “A muller de Triestre” ou “Flash Gordon”, entre outras.
Premios: Orden ao Mérito da República Italiana, Targa d’Oro (1976)
 
 

 FOTOGRAMAS DE "LA JOVEN CASADA" EN LORES



 






 


sábado, 4 de noviembre de 2023

***Opinión

IMPOSTOS MUNICIPAIS

Ante a subida do IBI, que foi aprobada "de tapadillo" nun pleno ás 14 horas deste pasado luns, cómpre, primeiro, aclarar, que falta á verdade o rexidor Carlos Viéitez cando afirma (e escribe) que a suba aprobada do 18 por cento do IBI vaise traducir nun incremento “de 20 euros nos tramos estándar” nun recibo da Urbana. Ese eufemismo de “tramo estándar” que só sería aplicable a unha infravivenda antiga que abone uns 100 euros de IBI, porque en Meaño, como na inmensa maioría do noso entorno, calquera recibo de IBI móvese en 300, 400, 500 euros, ou máis. En consecuencia, a matemática demostra que esa subida será de 54, 72 ou 90 euros (ou máis), o non os 20 que argumenta, co silencio cómplice da inepcia dos que, ao seu carón, non se prantexan nada.
E, segundo, subir dunha tacada un 18 por cento un imposto sobre a necesidade máis esencial que existe (a vivenda), cando menos, semella irreverente. Meaño, para incrementar os ingresos cos que soster uns servizos públicos esquecidos e relegados segunda división baixo este mandato, o que precisa, non é tanto subir, senón cobrar os impostos.
 
Así, é público (e notorio) que este concello non cobra as tasas das terrazas de hostalería en espazos públicos, que se ingresa cero euros por este concepto, cando precisamente resposta a unha actividade económica que conleva a gañancia adicional. Se tiramos da ordenanza municipal de 1997 onde se establece o abono de 100 pesetas por mesa e día (entonces equivalente ao prezo dun café, que era o espíritu da tasa), teriamos que o concello, por caso, ten a obriga de devengar dunha coñecida cafetería en Dena unha cuantía que, traducida, suporía… 2.190 euros ao ano! Unha tasa que, pasados 26 anos, si que precisaría de actualización, e que, ao prezo do café, sería 1,50 euros mes/día por mesa, ou, o que é o mesmo, 5.475 euros por ano!. Só nunha das terrazas, pero é que hai máis.


Se engadimos, os vados en zona urbana, non dados de alta (paséese pola Rúa de Galicia), que non abonan, pese a estar obrigados; e algúns parróns sobre a vía pública, tamén obrigados a pagar a tasa 500 pesetas de 1997 (3 euros) m2 que tampouco abonan (un parrón de Paradela, polo que desde fai anos reclaman os veciños, conlevaría uns 450 por ano, que vostede non cobra). Cobrar os impostos municipais é un deber, non un dereito, e ten que ser o alcalde (non outra persona) a quen lle cabe dar as ordes oportunas para obrar en consecuencia.
En fin, cada quen (se pensa) pode darse de conta da veta por onde se lle escapan os cartos a este goberno na súa deriva. De cobrar os impostos aprobados, ben podería ter aplicado unha suba máis moderada no IBI para ingresar o mesmo (ou máis).


E unha última. O vindeiro día 12, cita no pavillón de deportes de Xil no xantar con Carlos Viéitez. Convén non enganarse e non disfrazalo de "Xantar do Nadal" un 11 de novembro, que mellor sería un "Xantar polo San Martiño", ou non?. Non é un xantar de nadal nen tampouco un "Xuntos por Meaño", senón un "Xuntos coa formación política Veciños de Meaño". Vostede, se decide ir, saiba que vai expresamente un acto político para aclamar ao "duce". Nen máis nen menos, pero con libertade.


sábado, 28 de octubre de 2023

 

Tras a vendima, o labor da esfolla do millo segue no calendario agrario na comarca salinense. Un labor vido a menos no mundo agrario, co millo outrora dominante no Salnés, aínda que agora atópase en franca recesión, quedando practicamente relegado a testemuñal ante a puxanza do  albariño que suma terrazgo por todas partes.


 
A ESFOLLA, TRABALLO E TRADICIÓN
 

Conforme se consome outubro toca a fin a tarefa da esfolla, se esta non acabou xa para algúns dada a diminución deste cultivo, que chegara a inicios do século XVII procedente do continente americano. Plantado inicialmente na zona de Mondoñedo, o millo foise estendendo por Galicia, converténdose en recurso alimentario de primeira orde. A máis diso, a súa faceta como cereal panificable -nunha Galicia húmida onde o millo arraigaba mellor que o trigo-, foi tamén moi empregado para o alimento do gando, ben en fariña ou gran para as aves.


Guillermo Rodríguez esfollando o seu millo en Meaño

Os palleiros de millo formaban parte no outono da paisaxe salinense en cada eira ou leira, a xeito de silo de palla seca para forraxe do gando no inverno. Da cultura dos maizais formaba parte tamén o regadío, organizado socialmente de mans da comunidade, como regadores de pozos veciñais. Estos rexíanse por roldas, ciclos nos cada unha íase organizando, primeiro para limpar o pozo, e logo servirse por rigorosas quendas, operativas día e noite, nuns anos en que esa auga non cedía un chisco durante as 24 horas.
O regadío do millo, segundo a tradición, adoitaba arrincar a inicios de xullo (primeiro domingo ou primerio luns de mes), e manterse durante uns 40 días (42 na maioría dos pozos meañeses). Un ben tan prezado, a auga, que, en ocasións, era motivo de disputas entre regadores, que podían voltarse enconadas se non se respectaban unhas regras non escritas, legadas de xeito oral ao longo de xeracións.
 

Vista desde Outeiro, anos 60, en outrono, cos palleiros de millo en primeiro termo

Uso e tradición
Son poucos hoxe os agricultores entregados a este labor. Entre eles, o enxeñeiro agrícola meañés Guillermo Rodríguez que, xunto coa súa dona Ofelia Gaitán, formaron en 2020 a cooperativa “A Milpa do Salnés”, nunha aposta decidida polo millo como alternativa, para chegar coa fariña meañesa ao mercado.
“A esfolla -explica Guillemo Rodríguez- é unha tarefa manual. Para iso recuperamos o uso do esfollador -que mostra-, un cravo incrustado neste caso nun mango de buxo”. “O millo híbrido que se impuxera nos últimos anos -explica- esfollábase directamente coas mans porque era doado, pero para o millo autóctono co que estamos a traballar, a folla aprétase máis e faise preciso o esfollador para, pinzándoo entre man e polgar, abrir co ferro a casca de follas que garda a mazorca”.


A cooperativa acaba de recoller este ano millo branco, vermello, negro e amarelo autóctono (ver foto, coas castro especies) todo el de variedades galegas facilitadas polo CIAM da Xunta (Centro de Investigacións Agrarias de Magebondo), e coas que están a experimentar. “Unha vez na casa -explica-, hai que verter as espigas ao sol para que sequen, e se o tempo esixe telo algún día máis, ten que quedar tapado de noite”. “Logo -agrega- toca escollelas, rexeitando as afectadas por vermes ou as máis pequenas (carrouchos), e sacarlles coas mans a cada mazorca os restos de barbas que lle quedan pegadas, labor que procede antes de subir a colleita ao piorno”. “No noso caso -agrega Guillermo Rodríguez- facemos uso de dous piornos, un cedido pola familia no lugar da Bouza en Padrenda, de tres claros, cuxa construción data do ano 1809 (un ano antes o país iniciara a Guerra de Independencia contra a invasión napoleónica), e outro de dous claros, este máis recente, na eira dos meus pais no lugar de Galiñáns en Meaño”. “Os piornos históricos -explica- sempre estaban cos pinches orientados norte-sur, para, coñecendo ben os ventos dominantes, obter unha mellor ventilación do millo”.
Pero é que, amén do gran, antigamente, do millo aproveitábase todo: a palla seca para forraxe do gando; o follato, que son as follas internas secas que estiveran en contacto directo coa mazorca, máis tenras e maleables, cada ano servían para encher o xergón que facían as veces de vello colchón; os carozos, como combustible para acender o lume na lareira, na cociña de ferro -ou xerar unha boa brasa para a grella-; e o gran con obter fariña para panificar, ou ben alimentar ao gando mesturado con auga, ou darlle de comer gran ou picón ás aves.
 
A Milpa do Salnés

A cooperativa deste matrimonio meañés envórcase nos seus 10 ferrados de maizal (uns 6.000 m2) no proceso de obter fariña nixtamalizada, que esixe unha práctica de cocción do gran en solución alcalina. Unha técnica da Mesoamérica pre-colombina que se mantén hoxe alá, e pola que se obteñen fariñas de calidade, con gran valor nutricional, máis elásticas e versátiles, polo que dá moito xogo en cociña. “Engadido -explican- é idónea para celíacos e veganos, que é un nicho crecente no mercado”. Os promotores explican que este tipo de fariña non se obtén en España: “a única que se comercializa aquí -apuntan- procede de América, véndese moi caro a través do Corte Inglés, e está moi demandada pola colonia mesoamericana en España”.


Guillermo Rodríguez y Ofelia Gaitán coa colleita no piorno

A produción enmárcase no proxecto “De volta á raíz”, avalado pola Axencia Galega de Calidade Agroalimentaria. Ofelia Gaitán, nicaraguana cuxa familia utilizaba esta técnica ancestral e cuxo padal identifica ben os sabores desta fariña, é outra das patas do proxecto. “Neste intre -recoñecía- estamos ás voltas con máis requerimentos que nos trasladou o concello de Meaño para conceder á licenza para o obradoiro en Simes”.


Á vez, “A Milpa do Salnés” apréstase a remitir as primeiras mostras das súas distintas fariñas obtidas, ao laboratorio de sabores “Taste Lab” (Lugo). “O obxectivo -explica-, é testar nel cales serán os sabores máis aceptados no mercado, e tendo en conta isto e o valor nutritivo, decantarse entón máis por unhas variedades que por outras, para sacalas ao mercado”. (Na foto, millo autóctono de Padrenda)
Para dar coa fórmula idónea, ao proxecto -recoñecen- faríalle especial ilusión moer o gran nun muíño de río meañés: “É unha paixón -admite Guillermo Rodríguez- para recuperar a nosa historia, mesmo en Lalín é famoso o muíño de Cuiña, en Noceda, cuxa fariña, por ser moído o gran en pedra de muíño de río, é moi prezada e buscada para os seus pratos por restaurantes de pompa e galardoados con Estrelas Michelín en moitos lugares de España… Gustaríanos moito experimentar algo así cos muíños de Meaño, e poñelo en valor”.

domingo, 22 de octubre de 2023

 UN GUERRERO DE PAZOS EN LA TOMA DE MADRID


La obra del escultor meañés Francisco Pazos luce este fin de semana en Madrid en el marco de “Estampa”, la feria de arte contemporáneo considerada una referencia de su género en España, tras Arco Madrid. Desde el pasado viernes y hasta hoy domingo expone al público en la capital cerca de un centenar de galerías, la inmensa mayoría españolas, si bien también junto a algunos otros sellos llegados desde Estados Unidos, Italia, Colombia, Portugal y Corea. Una feria que se celebra en Ifema, y que se convierte en cita obligada para los amantes del arte, artesanía, anticuarios, antigüedades, subastas, y mismo presencia de brocanters, apasionados de la compra de antigüedades. (En la foto, el gerrero de Pazos en Estampa-Madrid)
Son tres las piezas de Francisco Pazos que levantaron interés y que viajaron de mano de la galería viguesa “Espacio Beny Fernández”, otrora conocido el protagonista por su faceta ligada al mundo del rally y del motor, referente gallego en que en los años 70 y 80 le llevó a hacer con vitorias en el Rally de Cataluña o Rías Baixas, y proclamarse durante tres años subcampeón de España, seis en el podium y cuarto en el Campeonato de Europa (1977). Un Beny Fernández  que, desde hace unos años, se ha volcado en su otra pasión, el mundillo del arte, que le ha llevado a abrir su galería en la ciudad olívica.
 
Francisco Pazos (centro), junto con Beny Fernández (derecha) y sus otrora copilotos, José María López-Orozco y José Sala, posan en Estampa-Madrid

Piedra y acero corten
Las tres piezas fueron concebidas por Pazos en base a la fusión de piedra y acero corten. Entre ellas, la más grande y de gran volumen, responde a una pieza de 1,40 de alto por unos 80 centímetros de volumen y que, está siendo uno de los atractivos de la galería. Añadido, no podía faltar, una de las piezas que identifican los últimos años de producción de este escultor meañés, uno de sus guerreros, en esta ocasión a modo de arquero, concebido en piedra y acero corten, a modo de busto de unos 50 centímetros de alto. La tercera, de menor tamaño, es una pieza sobre peana, ideal para espacios acogedores y más pequeños. (En la foto, la tercera obra del meañés Pazos en Estampa-Madrid)
Francisco Pazos, que mismo viajará mañana para estar presente en la feria, reconoce que “para mí es la primera vez que mi obra está presente Estampa, lo que siempre genera una ilusión especial”. “Pero más aún -agrega- para el galerista Beny Fernández, que es la primera vez que estará presente en una feria de este calado, algo siempre es muy complicado para un galerista que se inicia, porque el estar en una feria así conlleva una inversión grande, más aún en un momento como el actual”.

Pazos entiende que “la crisis que se inició en 2008 aún sigue pasando factura al mundo del arte, y la pandemia fue un obstáculo añadido del que cuesta recuperarse”. “La pandemia -añade- nos recordó lo efímero de la vida, y tras salir del confinamiento y recuperar la normalidad, a la gente le entró un deseo irrefrenable por viajar, como de recuperar el tiempo perdido”. “Entiendo que el arte -agrega- va en otro vagón, sólo vuelven sus ojos hacia él aquellos que son apasionados del mundillo, la demás gente se ha propuesto como primer objetivo gastarse el dinero en viajar”. (En la foto, Francisco Pazos con el galerista Beny Fernández, en Estampa-Madrid)

Así la obra de este meañés sigue afincándose en el mercado, con una obra que arrancó y vuelve a cada paso a sus orígenes, que beben en la etnografía gallega del rural celta, sus menhires, sus formas y sus guerreros que van más allá de lo que se capta con una simple mirada, para revolver el interior creativo e interpretativo del espectador.

sábado, 14 de octubre de 2023


Reabrimos este Ventanuco para o curso 2023-24, con nova imaxe, como é norma, e cumprindo así este outono os a décima tempada consecutiva de estar chegando a ti. Facémolo co obxeto de informar, entreter e ofrecerche un pequeno solaz cada fin de semana, mentras departimos a apoiados na xardineira desde ventanuco. Facémolo libres, sen ataduras nen débedas, coa mesma filosofía que en toda esta década (que se di pronto). Estamos abertos a ti: se queres publicar nesta páxina ao longo da tempada, podes enviar o teu escrito ao correo-e poloventanuco@gmail.com. 


La vendimia de los tintos de la D.O. Rías Baixas, la más olvidada y última de cada cosecha, agota su ciclo estos días. Una cosecha que, en un año normal debería realizarse en la segunda quincena de octubre, pero en esta, por lo adelantado de la vendimia -que ya arrancaba con el albariño a finales de agosto-, también repercutió en el tinto. 

LOS TINTOS RÍAS BAIXAS CLAUSURAN LA VENDIMIA

La D.O. Rías Baixas es de por sí una denominación de blancos, donde el albariño es el rey. No obstante, en los últimos años ha venido emergiendo con fuerza los tintos, rebautizados como “tintos atlánticos” o “tintos de mar”, fundamentalmente elaborados con uva de las variedades espadeiro, caíño o loureiro.
Su característica es que, al tratarse de una uva delicada y sensible, las bodegas profesionales afrontan la vendimia en tres fases. Ayer, se afanaba con la última de ellas  la firma meañesa Forxas do Salnés, que vendimiaba su caíño en las viñas de “O raio da vella” y “A Telleira”, dos viñedos a pie de mar en el lugar de Seixiños (Dena). Luego le tocará el turno a sus otros viñedos radicados en Meaño, en Valiñas (Barro), y en los altos de Sanxenxo, próximo al Con da Ventureira, dejando este fin de semana sellada la vendimia.


Rodrigo Méndez en su viñedo "O raio da vella", a pie de mar en Dena
 
Tres vendimias
Nosotros -explica el bodeguero Rodrigo Méndez, a pie de viña- realizamos siempre tres vendimias en los tintos Rías Baixas: la primera, y más dolorosa, es prevendimia, que hacemos agosto, en el que, cuando el envero de la uva, tiramos al suelo la parte más débil de la cosecha, a fin de que los racimos que se queden en la cepa maduren sanos, vigorosos y ganen el grado alcohólico adecuado”. “En la prevendimia -añade- este año tiramos al suelo en torno a un 30 por ciento de la uva, algo que puede chocar a muchos cuando nos lo ven hacer, pero es un proceso necesario para ventilar la viña y lograr que madure bien la uva y obtener luego un mejor vino: menos cantidad, pero más calidad”.

“La uva tinta -explica el bodeguero- tiene la singularidad que el proceso de las cepas para alcanzar la fase en envero no es uniforme en toda la viña. Por ello hacia el 20 el septiembre, con la cosecha adelantada, hicimos este año la segunda vendimia, esta sí, para recoger la uva madura, mientras que tocaba dejar atrás aquellas cepas que no había alcanzado la maduración idónea: esa es la que estamos realizando en esta tercera y última fase”. (En la foto, Rodrigo Méndez catando en el restaurante Muiño da Chanca)
El bodeguero meañés reconoce que la uva está llegando en buen estado sanitario. Aún así, consciente de la sensibilidad de estas variedades “se exige entrecoger bien el racimo retirándole a cada uno las uvas verdes que tiene en medio, lo cual exige su tiempo para recoger una uva óptima”.
En bodega, el proceso de la uva tinta se hace más largo y precisa de dedicación. “Una vez despalillado el racimo -explica- la uva pasa a fermentación en barricas de madera, proceso que dura entre 10 y 15 días, y luego tocará una fase de maceración de entre 7 y 10 días”. Aunque la uva caíña o espadeira podría generar vinos blancos “si en bodega se haciera como un vino de lágrima, esto es -aclara Rodrigo Méndez-, utilizando directamente el mosto de la primera prensada, pero la D.O. Rías Baixas no lo permite, por lo que un vino caíño, espadeiro o loureiro adscrito a la D.O. sólo puede ser tinto”.


La cosecha Rías Baixas tinta en esta firma meañesa alcanzará este año los 20.000 kilos, con los que elaborará
15.000 botellas bajo la marca “Goliardo”, caldos caíño, espadeiro y loureiro, más una mezcla de los tres en “Bastión de Luna”. En su caso, se trata de vinos procedentes, en casos, de cepas plantadas en 1912 en la finca de “O Torno” en Meaño más otras plantadas cultivadas por su abuelo Pepe Méndez, quien falleció en 2001 lamentado su ilusión frustrada de producir dentro de la D.O. tintos con uva de las viñas de caíño, que él había plantado veinte años antes. Y a esa ilusión le dieron forma, primero, su nieto, Rodrigo Méndez, cuando el enólogo berciano Raúl Pérez (en la foto) se cruzó en su vida para domar en barrica y fudre los tintos de la D.O. Y al cabo se sumó otro de los nietos de Pepe Méndez, en la persona de Francisco Méndez, con su “Terra de Mareas” que embotella por el momento unas 1.200 botellas de tinto Rías Baixas.
 
Gran acogida en el mercado
En la comarca saliniense una docena de bodegas está entregada a explorar el mundo de los tintos Rías Baixas. Amén de los citados y, entre otros, los meañses “Zárate” de Eulogio Pomares (Padrenda), o la firma Attis (Dena), más “O Esteiro” de Xurxo Alba con su firma Albamar (Cambados), Delicias de Lágrimas (Meis), O Pombal (A Lanzada-Sanxenxo), Datrimar y Lagar da Costa (ambas Cambados), Ramiro Padín o Coanga S.L. (las dos en Ribadumia).


Fran Méndez con sus padres Paco y Amelia, más su "Terra  de Mareas"

Unos vinos que están teniendo tal acogida  en el mercado, que la demanda hace agotar los “tintos atlánticos” a las primeras de cambio, más aún saliendo a precios superiores al albariño. El hándicap que ha de tener en cuenta el bodeguero, explican, es que el rendimiento de la uva tinta Rías Baixas es menor al de albariño, rondando los 5.000-6000 kg. por hectárea. Siguiendo las directrices de su enólogo Raúl Pérez, Rodrigo Méndez estima que   “hay viñedos en que el rendimiento óptimo por hectárea se mueve en los 4.000 kg. por hectárea, incluso menos, cuando en albariño hablamos de 12.000 kg”. La otra dificultad para la expansión es hacerse con derechos de plantación, que muchos de esto bodegueros ansían para crecer.