sábado, 13 de enero de 2018

IN MEMORIAM: DORADO

Dorado, nunha imaxe recente na praia da Lanzada. Fotografía cedida
O que durante máis de 35 anos fora electricista do concello de Meaño, o home do sorriso perpetuo, José Luis García Dorado, finou esta semana aos 62 anos a causa dunha longa enfermidade. Era de longo o traballador en activo que estivo máis tempo vinculado ao concello, non en balde exercía como electricista municipal desde inicios dos anos 80, polo que presumía de ter traballado ao servizo dos tres alcaldes democráticos con que contou o concello meañés desde a Transición, isto é, Germán Rodiño, Jorge Domínguez e agora Lourdes Ucha.
Dorado, que así era coñecido por todos, será lembrado entre compañeiros e conveciños polo seu carácter afable, aspecto bonachón e, sobre todo, o seu gran sentido do humor, que mostraba en cada momento cotián e que de xeito encomiable non perdeu ata o último momento, aínda sobrelevando a enfermidade. O seu era un sorriso continuo, a xeito xa de saúdo, e as súas anécdotas, plenas retranca, presidían cada conversa ou faladoiro no que estaba presente.
O talante tranquilo e pausado no traballo era outro dos seus trazos, e os alcaldes meañeses sempre recoñeceron a súa adicación e plena dispoñibilidade ante calquera eventualidade, durante as 24 horas do día e os 7 días da semana, ata o punto de renunciar durante décadas ao seu dereito a vacacións.
Na súa faceta pública foi durante dúas etapas presidente do Unión Dena, a última na tempada 2007-08, na que se dispuxo céspede artificial e ampliouse o campo de fútbol de As Cachizas.
           
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Seguro que a Dorado lle gustaría ser lembrado con algunha das suas anécdotas coñeras que sempre contaba cunha xenerosa risotada. Aquí vos deixamos unha delas, real, que fai uns meses relataba coa súa habitual retranca, á primeira hora na sá de espera do Centro de Saúde de Meaño:

“Un día díxome o alcalde que levara ao hospital a un dos operarios do concello, que mancara un brazo e tiñan que retirarlle a escaiola que lle puxeran para inmobilizarllo. Mentras estábamos xuntos agardando no sá de espera, oiamos o ruido dentro da sá de iesos… e el estaba acolloado!.
-      Como me quitarán esta escaiola do brazo?, preguntábame.
-      Iso fanno cunha rebarbadora… como a das obras -díxenlle, mentras el empezaba a porse pálido-. Pero ten coidado -advertinlle-, e non movas o brazo, non vaia ser que se lles vaia a máquina cando estén traballando e che corten o brazo, como lle pasou a un paisano. A ver se vas quedar manco!
-      Estás de broma?-preguntoume-
-      Que va! Que foi certo! Tal e como cho estou contando!
E el, cada vez más pálido. Mentras tanto, dentro da sá de iesos, os enfermeiros, que tiñan a porta entreaberta, escoitaban a nosa conversa. Acto seguido chegou a súa quenda e chamaronno para dentro  co gallo de retirarlle a escaiola.
Ao pouco sentíuse como acendían a máquina-cortadora de escaiola. So se oíu durante uns segundos, ao pouco apagáronna. Nesa saíu un dos enfermeiro á porta e espetoume:
-      Anda, ti, gracioso! Agora vente a axúdarnos,  que se nos desmaiou dentro!

sábado, 6 de enero de 2018

Tras unos años a la baja la viña de albariña parece a volver ser rentable dado el ligero repunte de precios de la uva. Ello está coincidiendo en el tiempo con el inicio de un relevo generacional que parece poner en el alero la continuidad de muchas explotaciones. El alquiler es una de las alternativas que los propietarios empiezan a barajar al entender que sus viñas siguen siendo todavía un activo.  Así, unos viñedos que hace unos años prácticamente se regalaban para que continuaran siendo trabajadas, hoy parecen emerger en valor.

“SE BUSCAN VIÑAS DE ALBARIÑO PARA ALQUILAR”

El joven de Dena Alberto Muñiz explota 12 hectareas en alquiler. Foto: Iñaki Abella
Es uno de los anuncios que se repiten este otoño-invierno. El repunte de los precios de la uva en las últimas cosechas, el relevo generacional y la crisis económica, son los tres motivos que explican una modalidad creciente como es el alquiler de explotaciones. El otoño es el momento propicio para cerrar los contratos, mismo antes de acometer las labores de poda que se ya han empezado a realizarse en diversos viñedos.
“Lo normal es que los contratos de alquiler se cierren ahora -explica Manuel Moldes, bodeguero, a la par que arrendatario de Sanxenxo que busca viñas en régimen de alquiler-, porque es cuando el viñedo duerme y no se ha iniciado trabajo alguno en la explotación”. “Una vez que la viña esté podada -agrega-, es raro hacerse ya con una explotación. Por esta razón es ahora cuando me muevo más en busca de viñas, sobre todo en la zona de Sanxenxo y Meaño, para disponer luego de más uva en bodega”. Y es que a sus 39 años nuestro protagonista ha apostado desde hace un tiempo por su proyecto vitivinícola familiar de la mano de su firma “Bodegas Fulcro”.

Por su parte Alberto Muñiz, a sus 26 años, ha convertido su pasión por el viñedo en profesión. Miembro de una conocida familia hostelera de Dena, este joven, que disponía de 1,5 hectáreas de viñedo en propiedad, ha apostado por la modalidad del alquiler para hacerse con más superficie hasta el punto de que hoy explota un total de 12 hectáreas situadas en Dena, Padrenda, Ribadumia, Barro, Padrenda o A Vichona entre otros lugares, “y todavía busco más” reconoce. En su caso él es sólo viticultor, y vende la uva a tres bodegas de la comarca.

Alberto Muñiz parreando sus viñas. Foto: Iñaki Abella
“Es un trabajo como otro cualquiera -apunta-, que me exige dedicación plena de lunes a sábado, e incluso algunas veces los domingos, pero que también me brinda cierta autonomía, lo cual se agradece”. “Yo hago todo el laboreo: podo, parreo, y con un tractor, freso, sulfato… Sólo tengo necesidad de contratar personal para alguna tarea específica como desnetar el viñedo y la vendimia”.
Otros han optado por el alquiler como una salida a la crisis. Es el caso de  Baldomero Meis, vecino de Altamira (Dena) que, a sus 52 años, se ha decantado por esta vía. “Fue hace un tiempo -explica- en que, con la crisis, no había trabajo, y entonces me decanté por dedicarme al viñedo”. En la actualidad explota tres hectáreas y busca más “porque con esta poca superficie gano lo mínimo”. Meis nos da otra de las claves del aumento del alquiler: “detrás está también el tema de las subvenciones, porque la administración las ofrece para jóvenes viticultores, y hay gente de menos de 25 años que están cogiendo viñas en alquiler a su nombre, con el objeto de ingresar la subvención cuando luego, en realidad, son sus padres u otros los que, en la práctica, laborean el viñedo”.

Demanda al alza
Parra de viñedo de albariño en época estival
Todos coinciden en que las viñas en alquiler están siendo esta temporada más demandas que nunca. “Hace unos años -explica Victoria Dovalo, arrendataria y bodeguera meañesa-, nadie las quería, porque los precios de la uva cayeran tanto que la actividad había dejado de ser rentable. Entonces era fácil hacerse con viñedos, incluso te las ofrecían con coste cero, con tal de ver sus viñas trabajadas. Pero ahora, con el repunte de precios en las última cosechas, el alquiler ha cobrado fuerza y cada vez más los arrendatarios están llegando al sector”.
La modalidad del alquiler de pequeñas explotaciones familiares de viñas de albariño empieza a plantearse como la alternativa al relevo generacional. “Algunos propietarios que plantaron sus viñas en los años 80 -apunta Manuel Moldes-, o que las heredaron de sus padres, tienen hoy 70 años o más, y ya no pueden seguir trabajando las viñas, ni sus hijos, con otros empleos, tienen tiempo o simplemente no quieren dedicarse. Al entender que sus viñas pueden seguir siendo un activo buscan la modalidad del alquiler, no sólo por lo que puede suponerle en el plano económico, sino porque les gusta ver que sus viñas de siempre siguen siendo trabajadas”.

Cotización
¿Cómo se cotiza el alquiler de viñas en el momento actual? Los arrendatarios consultados estiman que, en función de la extensión, la calidad del terreno y la duración en el tiempo, el mercado está pagando entre un 15 y un 25 por ciento del valor de la uva recolectada. Esto significa que en el caso de un ferrado de viñedo, cuya producción tope fijada por el Consello Regulador es de 750 kilos, el propietario podría recibir una renta anual de entre 153 y 280 euros al año, si el precio de uva ronda el 1,50 euros por kilo.

Parra de viña de albariño recién podada
La modalidad varía según el propietario. “Los hay que prefieren cobrar una renta fija  cada año -explica Alberto Muñiz-, otros un porcentaje del valor de la cosecha… Sea como fue yo prefiero la modalidad porcentual porque te cubre ante posibles fluctuaciones de las producciones según los años”. En cuanto al tiempo, admiten que “depende de las condiciones, porque cada propietario es un mundo -apunta Manuel Moldes-, yo tengo desde contratos a largo plazo hasta otros que son año año”, si bien todos coinciden en que, lo ideal para el arrendatario, “es cerrar un contrato a 10 años ó más, porque es lo que puede darte cierta estabilidad”. Baldomero Meis entiende que, en su caso, “lo mínimo deberían ser cinco, aunque después va a depender en cada caso de las circunstancias”.
La competencia entre arrendatarios redunda en los precios. “Ello ajusta mucho los márgenes de ganancia -explica Victoria Dovalo-, si bien en mi caso recolecto la uva para nuestra propia bodega, por lo que, si no ganas en la uva, puede que lo hagas luego en la comercialización del vino”, situación ésta, en la que también se halla Manuel Moldes que comparte esa condición de bodeguero.
Sin embargo, los que únicamente comercializan con la uva están condicionados por el precio de ésta. “Una viña en alquiler -explica Alberto Muñiz- empieza a ser rentable para el arrendatario que vende la uva, siempre que su precio no baje de 1,30-1,50 euros el kilo. Por debajo, la ganancia que te queda es ya muy pequeña”. Baldomero Meis rebaja ese precio hasta el 1,20 euro por kilo “pero a los de 60 céntimos que se llegó a pagar hace unos, la viña del todo inviable, mismo ya para el propio viticultor-propietario, que perdía dinero”.

Más rentable hace unos años
Añadir leyenda
Más suerte tuvieron los que suscribieron acuerdos de larga duración en el momento con la uva a precios más bajos cerrando contratos por 25 años a cambio de un 5 o 10 por ciento del valor de la cosecha, o de un fijo muy económico entonces. “No son los tiempos de antes -añade Alberto Muñiz-, en que los contratos iban muy bajos, hoy están subiendo pero, en mi caso, con tanta superficie, me da para ir tirando y, cuando menos, puedo ir viviendo de la viticultura”. “Cierto que es mucho trabajo para el cuerpo -advierte-, pese a lo cual lo llevo bien porque el viñedo es algo que me apasiona desde siempre”.
Eso sí, todos nuestros protagonistas coinciden en buscar viñas legales, dadas de alta en el Consello Regulador para que no supongan obstáculo alguno a la hora de la comercialización. Y una excepción, la de Manuel Moldes que pretende también viñedos de tinto Rías Baixas “sobre todo caíño, espadeiro y loureiro, porque hay poco y está muy buscado”. Y es que desde sus Bodegas Fulcro, a su producción anual de 20.000 botellas de albariño, suma 1.500 litros de tinto Rías Baixas con tres añadas que se están criando en bodega, y de cuyo potencial en el mercado está plenamente convencido. Un Moldes que, entiende, que la modalidad del alquiler “va a marcar un punto de inflexión en la explotación del viñedo en la comarca de O Salnés, si no lo está haciendo ya”.


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domingo, 31 de diciembre de 2017

conversas.com
Javier Viñas Torres
Panadero de Dena

Desea usted pan artesano fresco en día de Año Nuevo en su mesa? En Dena es posible. Contadísimas son las panaderías que desafían la Nochebuena y Nochevieja para seguir cociendo a pie de horno para ofrecer pan artesano fresco en Navidad y también mañana lunes, día de Año Nuevo. La suya en el centro de Dena es una panadería en la que este meañés cuece desde hace cuatro décadas los 365 días del año, lo que se ha convertido ya en tradición. Amén del pan, sus empanadas artesanas son también de lo más preciado  La suya es una profesión que inició a los 12 años trabajando con su padre en la panadería familiar. Ahora, próxima a la jubilación piensa que la actividad de la panadería familiar seguirá de la mano de algunos de sus cinco hijos.

“EN DÍA DE AÑO NUEVO ME VIENEN CLIENTES  DE OTROS CONCELLOS A POR PAN FRESCO”

Javier Viñas con una de sus preciadas empanadas
Su panadería cuece pan artesano los 365 días del año.
Así es, y desde hace 40 años.
O sea que mañana, día de Año Nuevo, usted ofrece pan artesano  fresco del día.
Sí, y el día de Navidad, también. La única novedad es que en estos dos días no hago reparto, sólo lo dispenso en tienda.
¿Y qué le dice su familia?
No me dicen nada, es ya una tradición, bajo como cualquier noche y trabajo con ayuda de mi mujer y algún hijo.
¿Mismo después de la uvas?
Sí, nos tomamos las uvas en casa, aquí al lado, y bajamos luego para el horno al filo de la tres o cuatro de la madrugada.
¿Tiene más clientes en día de Navidad o Año Nuevo que en otras jornadas o festivos?
Sí, viene gente hasta de Cambados, O Grove o Sanxenxo, que no son clientes habituales, y que se desplazan a Dena a propósito para comprar aquí pan fresco del día en Navidad y Año Nuevo.
¿Y lo vende al mismo precio?
Al mismo precio que el resto del año.
Y en esos 40 años, ¿cociendo los 365 días del año sin fallar un solo día?
Cierto, sólo fallé uno y fue la noche en que murió mi madre, a las 4 de la madrugada del día 26 de diciembre del año 2004, entonces sí paré el horno.
Antes muchas panaderías no cocían para el domingo, pero usted lo hizo siempre.
Sí, y llegué a tener incluso un cliente que regentaba un restaurante en Pontevedra y que venía todos los domingos a Dena a comprarme él solo más de cien barras.
¿El pan subirá con el año nuevo?
En principio no creo.

Nuestro protagonista en pleno trabado en su horno de Dena
¿Cuándo se inició usted en la profesión?
Con doce años en la panadería que tenía aquí mi padre, Juan Viñas. El suyo era un horno de piedra que elaboraba auténtico pan artesano en cocción tan lenta que aquello era pura galleta del sabor que tenía. Cada vez que se metían dos o tres hornadas el horno enfriaba y había que volver a barrerlo y calentarlo otra vez para cocer las siguientes. Era un trabajo arduo.
Hoy ya no lo tiene horno de piedra.
No. Cuando asumí yo la panadería puse un horno de chapa, que es el que tengo, y que puede funcionar a leña o gasoil. Cuece 144 bollas por hornada. Yo no empleo el gasoil, utilizo la leña, da más trabajo, pero es más económico y más ecológico.
¿Ha sufrido mucho la competencia de los supermercados y grandes superficie?
Muchísimo. Son varias las panaderías de la comarca que han tenido que cerrar por la competencia de la masa congelada de los supermercados. Yo mismo reconozco que desde que irrumpió el pan de las grandes superficies cuezo el 50 por ciento menos.
¿Y en qué se diferencia el pan artesano del de las grandes superficies?
En los aditivos que ellos les añaden, y en que los panaderos hacemos una fermentación más lenta por lo que obtenemos un pan más sabroso y de mejor calidad.

Javier Viñas ofrece pan fresco los 365 días del año
¿No usa aditivos?
El pan es harina, agua, levadura y sal. Cierto que toda harina de pan viene ya con algunos aditivos, pero en panadería no añadimos absolutamente nada.
Y el pan moreno de muchas panaderías ¿es centeno o malta?
Hay quien usa malta, que es un colorante que sale muy económico y con el que debes tener mucho cuidado, porque a poco que te pases te pone el pan negro. A mí me lo ofrecieron muchas veces, incluso llegué a probarlo, pero lo rechacé de cuajo, para mí no valía y seguí trabajando con el centeno.
¿Cuál es el secreto de un buen pan artesano?
Un pan artesano cien por cien no se hace ya en panaderías, porque el auténtico pan artesano precisa de una hora de fermentando en artesa o amasadora. Luego, cuando se pesa, necesita de una hora añadida más de fermentación, y después un horno muy lento. Y eso no lo puede hacer nadie porque estaría uno toda la noche y no sería capaz de sacar el pan que necesita. Nosotros, lo que hacemos es aproximarnos a ese proceso en tiempo, sobre todo en la cocción lenta del pan. Además el pan artesano auténtico debería hacerse en horno de piedra o ladrillo, como se hacía antes, hornos que hoy no existen ya en las panaderías.
¿El pan menos cocido o más?
Es para gustos, pero el más pan sabroso es el que está algo más tostado. En cambio, hay quien prefiere el menos cocido.

Viñas comenzó trabajando como panadero a los 12 años
¿Por qué el pan de bolla resulta más sabroso que el de barra?
Porque la masa de la barra se hace más a máquina, mientras que la de la bolla se elabora a mano y se le da luego más reposo. Todo eso lo agradece luego el pan y se traduce en textura y sabor.
¿En la noche del panadero la compañía es la radio?
No, aquí no ponemos radio, somos dos o tres trabajando y tenemos que estar dedicados y concentrados de lleno para que el pan esté a punto en cada madrugada.
Con 65 años está a las puertas de la jubilación…
A las puertas, porque no me jubilaré hasta los 66 que será cuando me den la pensión completa.
¿Y sus hijos continuarán con el negocio?
Pienso que sí, entre los cinco alguno se animará.

sábado, 23 de diciembre de 2017


Felicitación de Nadal

Nestas datas que, entre todos, adoitamos facer tan especiais, abrimos o noso particular Ventanuco para desexar a todos os lectores un Bo Nadal e un mellor Ano 2018, desexando, co pretexto de Meaño, poder seguir atopándonos aquí un ano máis e aumentando se cabe máis a familia de meañesa que segue a medrar polo mundo en torno a este VentanucoO noso agradecemento ás máis de 130.000 visitas recibidas neste tempo de 69 países, aos cales saudamos desde esta listaxe. Con tal motivo queremos facervos chegar a nosa felicitación que foi creada na víspera de Noiteboa  por dúas meañesas de 9 e 4 aniños para compartir con todos, deste e do outro lado do océano: BO NADAL!


Sara&Laura, 23 de Nadal de 2017
1.        China
2.        Nixeria
3.        Chile
4.        Uruguai
5.        Bélxica
6.        Suiza
7.        Italia
8.        Austria
9.        Alemaña
10.     Arxentina
11.     Estados Unidos
12.     Rusia
13.     Reino Unido
14.     Países Baixos
15.     Finlandia
16.     México
17.     Nicaragua
18.     Francia
19.     Colombia
20.     Corea do Sur
21.     Ucrania
22.     Estonia
23.     Letonia
24.     Andorra
25.     República Dominicana
26.     Suecia
27.     Dinamarca
28.     Canadá
29.     Xapón
30.     Singapur                                                                  
31.     Brasil
32.     India
33.     Taiwam                                                              Merry Christmas
34.     Ecuador
35.     Hungría
36.     Portugal
37.     Turquía                                                                       圣诞快乐
38.     Guatemala
39.     Lituania
40.     Perú
41.     Polonia                                                                     Joyeux Noël
42.     Grecia
43.     Eslovenia
44.     Romanía
45.     Ecuador
46.     Venezuela                                    С Рождеством Христовым
47.     Eslovaquia
48.     Chile
49.     Hong-Kong
50.     Costa Rica
51.     Líbano
52.     Indonesia                                                   عيد ميلاد سعيد
53.     Kenia
54.     Etiopía
55.     Bulgaria
56.     Benín
57.     República Checa
58.     Noruega                                                            Feliz Natal
59.     Irlanda
60.     Marrocos
61.     Emiratos Árabes
62.     Colombia
63.     Argelia
64.     Islas Mauricio                                                   Feliz Navidad
65.     Malta                                                                     
66.     Iemen
67.     Filipinas
68.     Egipto

69.     Trinidad y Tobago

domingo, 17 de diciembre de 2017

Galicia ofrece a lo largo y ancho de su geografía un abanico de topónimos exóticos que pueden provocar la hilaridad del más pintado. Desde La Picha en Friol -topónimo que, en realidad, proviene del “picho”, o tubería por la mana la fuente- al Vilapene de Lugo, pasando por la Pedra do Carallo en Santa Leocadia de Arteixo, un menhir encastrado en una piedra que evoca un pene erecto. Cualquiera de estos destinos no sería el recomendable para una excursión de adolescentes de instituto en pleno despertar hormonal. Pero también la comarca arousana ofrece sus topónimos peculiares que pueden sonrojar a muchos. Este reportaje es una guía para descubrirlos.
Fotos: Iñaki Abella

LA AROUSA MÁS EXÓTICA

Recuerdo como en cierta ocasión un amigo le respondió a su interlocutora femenina, a quien no conocía de nada, que vivía en A Parrocha. La mujer se sonrojó visiblemente, no sabiendo si considerar aquello una ofensa o una broma de mal gusto. Pero nada más lejos de la realidad, y es que aquel vivía efectivamente en A Parrocha, barrio de Portonovo cuyo nombre no guarda relación alguna con una de las acepciones vulgares de los genitales femeninos, sino con las parrochas, xouvas pequeñas que son un pescado bien apreciado en Galicia, y que da nombre a este un pequeño barrio de una villa marinera de tradición pesquera como es Portonovo. Pero no sólo aquí, por cuanto Pontevedra o Vigo, con su Rúa da Parrocha, incluyen este nombre entre sus topónimos, u otra Parrocha podemos encontrarla en el interior de Galicia a medio camino entre Silleda y Monterroso.

Barrio de Cabeza de Boi en Armenteira
Amén de éste, la comarca de Arousa-O Salnés cuenta con una serie de topónimos, unos singulares y otros exóticos, que pueden provocar la hilaridad en más de uno. Como animal, el buey es uno de los recurrentes en la toponimia arousana, con Cabeza de Boi, barrio de Armenteira que, según los lugareños, debe su nombre al buey que poseía un vecino y cuyos servicios ofrecía para apareamiento de vacas. El topónimo puede resultar singular, pero más aún si usted se va a vivir a la parte opuesta de la cabeza de este animal, optando para ello por establecerse en Cu de Boi, enclave de Meaño ubicado dentro del barrio de Pereiras y que, aunque  pueda pasársele algún comentario fácil  por la mente, el lugar no tiene porque oler precisamente mal, máxime teniendo en cuenta que es enclave preciado de viñedos que alumbra dorada uva albariña.
Hablando de olores, si usted lo que desea es continuar este exótico itinerario aprovechando su presencia en Meaño, puede descubrir el lugar de A Cajallona, una explanada entre Meaño y Xil que hizo las veces de campo de fútbol en los años 40 y donde dieron sus primeras patadas algunos equipos de la zona en frenéticos derbis locales, pero que hoy está copado también de viñas. Y, dado que estamos metidos en medio de topónimos un tanto escatológicos, no podemos obviar el Campo das Cajallas, lugar éste ubicado, nada más y nada menos, que en el señorial barrio de Fefiñáns en Cambados, y en cuyas inmediaciones la villa acogía en tiempos pretéritos un mercado de ganado donde se vendían vacas, bueyes, carneros y hasta animales salvajes como el lobo cervado, cuando los mercados y ferias cambadesas de los siglos XVI y XVII.

Señal que indica el camino Rabo do Porco
Pero volviendo a los animales, de los cuales el cerdo el rey, si usted gusta de visitar un lugar vinculado al cochino, no dude en acercarse Rabo do Porco, barrio de Raxó en el concello de Sanxenxo, y cuyo nombre los lugareños portan con salero. Cierto que algunos refieren como hace anos años unas vecinas, recién llegadas e instaladas en preciados chalets construidos en la zona, intentaron gestiones en el concello de Sanxenxo para mudar aquel nombre que entendían denigrante, mas no encontraron apoyo de los vecinos que sentenciaban: “isto toda a vida foi Rabo do Porco, e o seguirá sendo, ao que non lle goste, que se vaia”.
Y si quiere no apartarse en nuestro peculiar ruta del gorrino puede visitar en Armenteira el barrio de Cuchín que evoca al cocho, acepción gallega del cerdo. Un Cuchín que precisamente debe su denominación a una antigua cochinera que existía en el lugar, y que hoy poblado con apenas con media docena… de casas.
Otras criaturas, que habitualmente provocan rechazo, pero que tienen también su reseña toponímica en Arousa, son O Piollo, zona del barrio cambadés de Santomé, o el propio Ratón, barrio meañés de la localidad de Cobas que linda ya con Barrantes y donde, pese al nombre, los roedores no pululan aquí más que en otras zonas mundanas. Y, si lo que pretende, es un animal en peligro extinción el monte de Forca da Loba en Meaño puede ser el destino elegido.

Señal que anuncia la entrada en el barrio de Ratón en Meaño
Si, en cambio, opta por decantarse por una  opción más otoñal y melancólica no dude en darse un paseo por el Camiño da Pena en Vilagarcía de Arousa. Y, si recorriendo la senda, se le escapa en gallego un “Ai” lastimero, lo mejor es desplazarse a la localidad de Nogueira para conocer el auténtico de Ai, barrio meisino enclavado de lleno en medio de un auténtico paraje rural.
Pero si lo que busca es una experiencia para, lo que coloquialmente, se entiende como flipar puede intentar descubrir la Tomada dos Porros, una zona de monte en Cobas (Meaño), cercano ya Ridadumia, donde lo que a buen seguro encontrará serán pujantes eucaliptos, pero nada de los conocidos pitos de marihuana con que uno puede uno relacionar el nombre.
En fin, Arousa ofrece también sus posibilidades  para este peculiar turismo exótico con una dosis de humor. Y, una última recomendación: si usted se atreve fuera de la comarca, aunque cerca para no gastarse mucho dinero, no dude visitar en Vilaboa el Con dos Caralletes. No, no piense en esas acepciones coloquiales de “carallete” que puedan venírsele a la cabeza, dado que este “carrallete”, en realidad, hace referencia al nombre con el que se conoce un tipo de navajas que tradicionalmente se marisqueaba. La piedra en cuestión era el lugar donde los mariscadores solían amarrar las embarcaciones cuando faenaban. Y es que la toponimia, en ocasiones caprichosa y coloquial, no para de sorprendernos. Diviértase.