domingo, 17 de febrero de 2019

ORACIÓN POR VENEZUELA DESDE SIMES


Interior de la iglesia de Simes durante el acto
Cerca de un centenar de personas, entre niños de la catequesis y adultos, se daban cita a media tarde de ayer en la iglesia de Santa María de Simes (Meaño) para participar en su “Oración por Venezuela”, a modo de “rosario meditado”, con la participación de los niños más del coro parroquial infantil de Santa Eulalia de Vilagarcía. Todo ello movido por el cura párroco Juan Ventura Martínez, más el catequista Fernando García Sanz, quien doblega su labor en Vilagarcía, San Vicente de O Grove y Simes.
Para la ocasión el altar mayor estaba presidido por una somense bandera venezolana junto por la virgen Santa María, patrona de Simes a la par que de Venezuela. El acto arrancaba con una misiva en voz, enviaba para la ocasión por un sacerdote venezolano, agradeciendo el compromiso a los presentes en el templo con la causa. Entre el público congregado, la propia alcaldesa de Meaño, Lourdes Ucha, más una colonia de una treintena de venezolanos de las comarcas de Pontevedra y Arousa, que se desplazaron hasta Simes para participar en el acto.

Hospitales para morir
“La situación del pueblo llano y los sacerdotes en Venezuela es agónica -reconocía justo antes del inicio el cura párroco Juan Ventura-. El testimonio de un sacerdote en Cumaná nos refería esta semana como en un mes lleva enterrados catorce niños que, desnutridos, han muerto por una simple diarrea, porque no hay medicinas y los hospitales están convirtiendo en lugares a donde se va a morir, no a sanar, mismo los neonatos, a poco que cogen cualquiera de los virus que pululan en los hospitales por doquier”. “Y la otra cara -agrega- son las amenazas de muerte que están recibiendo incluso muchos sacerdotes. Su delito, el compromiso de apoyo con la gente necesitadas del pueblo llano”.


La colonia venezolana posa con su bandera al término de acto en el atrio de la iglesia

Entre los venezolanos presentes, Freddys Rafael Hernández, afincado desde hace dos años con su esposa en Poio, que era pueblo del que era natural su suegra: “tuvimos que venirnos -refiere- porque, mi esposa, administrativa, y yo ingeniero civil, cobrábamos tan poco que ni nos daba para vivir”. “La situación en Venezuela -explica- ha degenerado tanto en 18 años de chavismo y más aún con Maduro que está al límite. Lo peor, la inseguridad ciudadana que se respiraba a cada hora, tanto que donde yo vivía teníamos que organizarnos los vecinos para defender el barrio. Y por arriba, un narcogobierno corrupto, no hablo ni de izquierdas ni derechas, sino de un narcogobierno que ha implantado un terrorismo psicológico que te tiene en una amenaza permanente”.

A la par, Freddys Hernández se hace eco de las carencias sanitarias: “los hospitales venezolanos -afirma- carecen de lo más esencial: sueros, hasta de gasas, y en ellos se muere por una simple apendicitis. A los enfermos hospitalizados ni les dan de comer, han de ser las familias las que tienen que llevarle comida al enfermo al propio hospital… es desesperante”. “Y mismo -agrega- se sufren tantas carencias que ni en los hoteles de cinco estrellas puedes encontrarte con papel higiénico, porque no hay”.

Otro momento de la oración en el tempo en recuerdo de Venezuela
Universitario a prisión
Por su parte, a sus 22 años, Guillermo Escalona que se instalaba en Dena con su madre más un hermano de 12, refiere el momento de la Universidad. Y es que él, estudiante de ingeniería en la Universidad Unexpo, sufrió en su propia piel la represión del régimen de Maduro: “me detuvieron en una manifestación universitaria el 10 de abril de 2017, que era una de las muchas protestas universitarias contra el gobierno. Nos rodeó la policía y acabé detenido con otro compañero. Por ello pasamos un mes en prisión y pretendían alargarlo y trasladarnos a la cárcel de Uribana, que es de las donde están los mayores delincuentes del país. Afortunadamente un periódico hizo público nuestro caso, y esa presión de los medios de comunicación llevó a que nos pusieran en libertad”. Su llegada a Dena, está vinculada a una amiga de la familia, Dineida Peña, venezolana ella también que se asentaba en 2014 con sus dos hijas en la localidad meañesa, pueblo del que los padres de su marido son naturales. “Que mi marido venga para España -explica-, de momento no puede ser, porque sus padres son muy mayores”. Como en su caso, Guillermo  Escalona reconoce que en el suyo “fue mi padre quien nos envió para acá para salvarnos”.

La alternativa Guaidó
Sobre la alternativa de Guaidó, aunque el joven estudiante de ingeniería también recela ante el temor de que le dominen intereses de multinacionales, Freddys Rafael Hernández reafirma su confianza: “es el tercer hombre el grupo de Leopoldo López -explica-, y responde a un grupo formado intelectualmente, en que cabe tener mucha esperanza para regenerar el país”. Sobre la posibilidad de que la crisis degenere en conflicto civil abierto Hernández entiende que “esa posibilidad no va a ocurrir, porque conforme se siga tensando, Maduro y sus élites comprobarán pronto que detrás, en realidad, no tienen apoyo ninguno en el pueblo, y estarán abocados a dejar el gobierno”.
Un Freddys Hernández que se mostraba encantado por la iniciativa de la parroquia de Simes: “es una oportunidad estupenda para visibilizar el conflicto venezolano, como también lo debían hacer los pueblos para visibilizar las situaciones de opresión y miseria en otros países del planeta. Se trata de movilizarnos y solidarizarnos por subsistir”.



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