sábado, 17 de abril de 2021

 

Abrimos este Ventanuco como cada fin de semana desde 2013. Sin más pretensión que entrener y despertar emociones con y desde nuestro Meaño. En esta ocasión lo hacemos con el particular homenaje a uno de esos meañeses que ha sido (y es) santo y seña. Nuestro reconocimiento por haber contribuido tantos fines de semana a la felicidad de generaciones. A sus 92 años, Calixto Arosa Varela luce a diario, aún en una casa de la que no sale en tiempos del covid, habitual traje y corbata. “Lo mío con él -reconoce su esposa- siempre ha sido la imagen, desde joven vistió a diario así, lo sigue haciendo, eso le reconforta”. Sus once años en el seminario le sirvieron para convalidar y completar la carrera de Filosofía y Letras. Su faceta exitosa fue la de empresario del cine y del ocio. Su secreto, la pasión por la literatura, y sus pinitos a la hora de mecanografiar desde la Olivetti sus versos, a camino entre la poesía y la filosofía: “Cuando no se puede alcanzar lo que se quiere, hay que querer lo que se puede”, reza en uno de sus pensamientos impresos. Foto: Calixto Arosa, hoy


“EN DENA LAS PELÍCULAS DE VAQUEROS Y ROMANOS ERAN ÉXITO SEGURO” 


¿El cine fue su primer negocio en Dena?
No, no. Antes abrí en ese mismo lugar la primera ferretería y droguería que existió en Dena. Enfrente tenía el almacén donde vendía material de construcción. Luego vino el cine y lo demás.
¿Recuerda el título de la primera película que se proyectó en su cine Arosa aquel 1949?
No, no lo recuerdo (ni tampoco su esposa). En cambio, sí recordamos aquella película con la que estrenamos en cine nuevo, en 1958, con la Philips: fue “Trapecio” una película con Gina Lollobrigida, Burt Lancaster y Tony Curtis.


Centro de Dena a finales de los años 50, con el cine Arosa a la derecha

¿Cuáles eran las que tenían más gancho entre el los jóvenes de la época?
Las de vaqueros y romanos. Cualquiera de ellas eran éxito seguro.
¿Recuerda cuánto costaba la entrada en el cine Arosa en los 50?
Una o dos pesetas, no más.
Nelly: Recuerdo que en las primeras películas, con un público que nunca había visto una película e iba por primera vez al cine, algunos, cuando veía tantos actores en pantalla, llegaban a comentar: “¡A ver donde mete Calixto toda esta gente y los caballos para darle de comer!” (risas).
¿En qué días se proyectaba cine?
Lo habitual era los fines de semana. El domingo se ofrecían dos funciones que, creo recordar, eran a las 6 y las 8 de la tarde.
¿Recuerda alguna película que mantuvieran en cartelera varias semanas?
No, por norma se cambiaba cada fin de semana. Una vez proyectada en Dena, la trasladaba un empleado e otros cines que teníamos en Rianxo, Asados y Sanxenxo.


El presidente Adolfo Suárez en un acto electoral en Discoteca Arosa. A la derecha de todo, con gafas, Calixto Arosa. De espalda con chaqueta, el alcalde Germán Rodiño


¿Y algún cliente especial en sus locales Arosa en Dena?
Sí, como cliente recuerdo a Mariano Rajoy, cuando él era presidente de la Diputación de Pontevedra. Solía venir los fines de semana con un grupo de amigos de Pontevedra. Recuerdo que una noche, le cortaron las cuatro ruedas del coche, y nos ofrecimos para guardárselo, que se fuera tranquilo y lo recogiera cuando pudiese. Y también tengo muy presente la visita del presidente Adolfo Suárez a inicios de los 80 con motivo de un acto electoral en Meaño, y que tuvo nuestra sala como sede.
Nelly: Recuerdo que una vez vino Miriam, la hija del Adolfo Suárez, que pasaba esos días de verano con la familia en la mansión de “La Atlántida” de Raimundo Vázquez en A Lanzada. Para Miriam buscaban una discoteca tranquila, y eligieron Dena. Recuerdo que llegó acompañada por su pareja y dos guardaespaldas.
¿Fue usted un visionario al apostar por el mundo del cine y del ocio cuando no había nada en la zona?
No sé si realmente lo fui. Yo siempre procuré estar atento a los cambios, a todo lo que ocurría para anticiparme. Creo que eso fue una parte importante del éxito.
Nelly: Creo que, en parte, fue un adelantado a su tiempo, era muy intuitivo o quizás que estuvo fuera de su sitio. Pero lo supimos llevar con mucha honradez en un Meaño en el que, por aquellos años 50, como tantos sitios, era un pueblo muy humilde, donde daba pena ver bajar a las niñas caminando bajo la lluvia en invierno para llevarle la comida caliente a sus padres hasta las fábricas de cerámica.


Centro de Dena, con la discoteca Arosa a la derecha, inicios años 80


Tanto que usted tuvo uno de los primeros automóviles en Dena… y el primer teléfono.
Sí, lo recuerdo. Era un Renault que compré en 1955. Para ello tuve que desplazarme hasta la fábrica que acababan de abrir en Valladolid y el vehículo me costó 64.000 pesetas. El teléfono, tras empecinarme mucho, logré traerlo para seis vecinos, instalando una centralita en el estanco de Sineiro, desde donde se daban las conexiones. Y en los  años 50 logré que llegara la luz eléctrica a nuestro barrio de Ganón en Xil.
En 1983 usted hizo una breve inclusión en la política, concurriendo aquel año en las municipales como alcaldable de Alianza Popular al concello de Meaño.
Mariano Rajoy había hablado con su gente y me convencieron para ser candidato, aunque eso no estaba en mis planes. En aquellas elecciones ganó Germán Rodiño (por Convergencia Independiente). Con AP obtuvimos tres concejales. Pero mi experiencia en la corporación duró sólo unos meses.

Cartel electoral, elecciones
municipales Meaño, 1983

¿Por qué duró tan poco tiempo?
Porque cuando vi como iba el ayuntamiento por dentro, el cómo se hacían las cosas, teniendo que tragar mucho, mismo con facturas que no eran si eso, a mí no me parecía normal, no estaba dispuesto a participar en aquello. Por eso me fui.
Mirando atrás ¿le queda la espinita de no haber sido alcalde de Meaño?
No, para nada. Además el haberme presentado aquel año no fue por iniciativa mía, sino que me convencieron. En verdad, aquello no era lo mío.


Carteles de época en Meaño y comarca que anunciaban 

películas proyectadas en el Cine Arosa












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